Empresario gruero niega graves y vergonzosos hechos
Fernando OLVERA DEL CASTILLO
En un acto que no sólo raya en el cinismo, sino que atenta contra el buen nombre de las fuerzas del orden de los tres niveles de Gobierno, al tratar de justificar lo injustificable, el empresario del servicio de grúas, identificado como J.C.M., sostuvo
que la persecución a balazos que protagonizó el pasado miércoles desde Playa del Carmen hasta Cancún, poniendo en riesgo la vida de cientos de personas que circulaban por la carretera federal 307, a su parecer, “se trató de un exceso y abuso por partes de las autoridades”.
Al dar su versión sobre los graves y vergonzosos hechos en que se vio involucrado, a través de las redes sociales, el susodicho refirió que la citada persecución inició en un filtro policiaco de Playa del Carmen, cuando se negó a ser detenido, siendo que, en el colmo de la desfachatez, llegó al grado de asegurar que la misma fue por el temor que lo embargó, ya que transportaba dinero de la nómina de sus trabajadores, el cual, de ninguna manera es de procedencia ilícita.
En este sentido, dijo que al resistirse, “unas patrullas me persiguieron hasta arribar a la ciudad de Cancún donde elementos policíacos, presuntamente federales que se sumaron en apoyo a mis perseguidores, accionaron sus armas y me hirieron en una mano, además de reventar las llantas de mi camioneta”.
Aunque las versiones oficiales señalan que transportaba un arma de fuego y que, incluso, uno de sus escoltas intentó amedrentar a los agentes policiacos, éste negó los hechos y afirmó que si así se dio a conocer en el parte correspondiente, “fue para justificar la arbitrariedad con que fui arrestado”.
Si bien fue puntual al señalar que tampoco se transportaba en un vehículo con reporte federal, todo indica que su consciencia al final de cuentas lo traicionó, y es así como calificó de “ciertamente discutible” su acción de huir, sin embargo, no perdió la oportunidad de hacerse la víctima al señalar que “tan innecesaria y absurda situación jamás tendría que haberse dado en una democracia donde rige el estado de derecho, y donde los ciudadanos pueden fiarse de sus autoridades”, lo cual, sin lugar a dudas, no es más que una falacia para evadir su responsabilidad.
Aquí vale la pena resaltar que, no obstante lo que afirmó, algo que parece habérsele olvidado, consciente o inconscientemente, es que no fue una casualidad que la Fiscalía General del Estado (FGE) haya iniciado un Número Unico de Caso 15/803/2018 en su contra, luego de que policías municipales lo pusieran a disposición del Ministerio Público por los daños que ocasionó en el llamado “Filtro 2” de la avenida Huayacán, por el cual, según se pudo comprobar, cruzó a velocidad inmoderada destruyendo los conos, los tambos y el alumbrado del mismo.
Finalmente, no queda más que señalar que si al día de hoy este empresario se encuentra en libertad, no es porque las autoridades hayan aceptado la “culpabilidad” que injusta e infundadamente les achacó, sino simple y sencillamente porque, de manera por demás “misteriosa”, nadie lo denunció, lo cual provocó que hechos que debieron ser castigados con todo el rigor de la Ley, al día de hoy, lamentablemente, quedaran impunes.