ESTALLA PROTESTA EN EL ISSSTE CHETUMAL ANTE CRISIS QUE AFECTA A 350 TRABAJADORES
CHETUMAL, 8 de junio.- La indignación y el hartazgo por el colapso institucional en la Clínica Hospital
del ISSSTE en Chetumal rompieron el silencio de manera definitiva. Personal de enfermería, respaldado por familiares de los enfermos, ejecutó una manifestación pacífica en el acceso principal del nosocomio de la avenida Insurgentes para denunciar las deplorables condiciones laborales y la pésima atención médica que imperan en el lugar. La protesta, que aglutina la inconformidad de alrededor de 350 trabajadores de la salud, expuso cómo la negligencia administrativa obliga a los familiares de los internos a llevar sus propios ventiladores portátiles para mitigar el sofocante calor en las salas de hospitalización, ante un sistema de aire acondicionado que lleva meses inservible.
El representante sindical, Francisco Javier Fernández Ceballos, advirtió que la falta de climatización golpea directamente a las áreas fundamentales del inmueble, ensañándose con las zonas de cubículos y las 40 camas de hospitalización donde permanecen pacientes internados durante días o semanas soportando temperaturas extremas.
Los manifestantes señalaron que la vía del diálogo con los directivos se ha agotado tras recibir largas y evasivas, por lo que lanzaron un ultimátum a las autoridades advirtiendo que intensificarán las protestas en los próximos días, contando ya con el probable respaldo de las bases del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuyos agremiados padecen el mismo calvario en su calidad de derechohabientes.
La crisis del ISSSTE Chetumal no se limita a la falta de infraestructura básica, sino a la alarmante carencia de médicos especialistas, lo que mantiene en riesgo la integridad de los convalecientes.
Testimonios recabados durante la movilización exhibieron casos de horror burocrático, como el de la ciudadana Rosa María López Cruz, quien denunció desesperada que su esposo, Francisco Domínguez Martínez, procedente de la comunidad de Morocoy, lleva 20 días arrumbado en una cama tras sufrir un severo accidente en motocicleta, sin que hasta el momento haya recibido una sola valoración por parte de un médico traumatólogo.
Las quejas unánimes de pacientes, familiares y enfermeros evidencian que el hospital opera bajo una peligrosa impunidad médica y sanitaria en una temporada climática donde el calor extremo actúa como un factor adicional de riesgo para la vida de los chetumaleños.