Del primer imperio nómada
Ciudad de Mexico, 18 de abril.- Minuciosas excavaciones arqueológicas y nuevas pruebas
de ADN ancestral han sacado a la luz nuevas revelaciones sobre el primer imperio nómada del mundo, los xiongnu.
Estos experimentados jinetes presentaban una gran diversidad genética y las mujeres alcanzaron los puestos más altos de poder, según un estudio publicado en la revista ‘Science Advances’.
Surgido en la estepa mongola 1.500 años antes que los mongoles, el imperio xiongnu creció hasta convertirse en una de las fuerzas políticas más poderosas de Asia en la Edad de Hierro, extendiendo su alcance e influencia desde Egipto hasta Roma y la China imperial.
Basados económicamente en la ganadería y la producción láctea, los xiongnu eran nómadas y construyeron su imperio a lomos de caballos. Su destreza en la guerra a caballo los convertía en enemigos rápidos y formidables, y sus legendarios conflictos con la China imperial acabaron conduciendo a la construcción de la Gran Muralla.
Sin embargo, a diferencia de sus vecinos, nunca desarrollaron un sistema de escritura y, en consecuencia, los registros históricos sobre ellos han sido casi en su totalidad escritos y transmitidos por sus rivales y enemigos. Dichos relatos, en su mayoría escritos por cronistas de la dinastía Han, proporcionan poca información útil sobre los orígenes de los xiongnu, su ascenso político o su organización social.
Aunque estudios arqueogenéticos recientes han rastreado los orígenes de los xiongnu como entidad política hasta una repentina migración y mezcla de grupos nómadas dispares en el norte de Mongolia hacia el año 200 a.C., estos hallazgos han suscitado más preguntas que respuestas.
Para comprender mejor el funcionamiento interno del aparentemente enigmático imperio Xiongnu, un equipo internacional de investigadores de los Institutos Max Planck de Antropología Evolutiva (MPI-EVA) y Geoantropología (MPI-GEO), en Alemania; la Universidad Nacional de Seúl (Corea del Sur), la Universidad de Michigan y la Universidad de Harvard (Estados Unidos) llevaron a cabo una investigación genética en profundidad de dos cementerios de la élite imperial Xiongnu a lo largo de la frontera occidental del imperio: un cementerio de élite aristocrática en Takhiltyn Khotgor y un cementerio de élite local en Shombuuzyn Belchir.
«Sabíamos que los xiongnu tenían un alto grado de diversidad genética, pero, debido a la falta de datos genómicos a escala comunitaria, seguía sin estar claro si esta diversidad surgía de un mosaico heterogéneo de comunidades localmente homogéneas o si las propias comunidades locales eran genéticamente diversas», explica Juhyeon Lee, primer autor del estudio y estudiante de doctorado en la Universidad Nacional de Seúl.
Los investigadores descubrieron que los individuos de los dos cementerios presentaban una diversidad genética extremadamente alta, en un grado comparable a la encontrada en el conjunto del Imperio Xiongnu. De hecho, la elevada diversidad y heterogeneidad genéticas estaban presentes en todos los niveles –en todo el imperio, en comunidades individuales e incluso en familias individuales–, lo que confirma la caracterización del Imperio Xiongnu como un imperio multiétnico.
Sin embargo, gran parte de esta diversidad estaba estratificada por estatus. Los individuos de estatus más bajo (enterrados como satélites de las élites, probablemente como sirvientes) presentaban la mayor diversidad y heterogeneidad genética, lo que sugiere que estos individuos procedían de zonas remotas del Imperio Xiongnu o de más allá.
En cambio, las élites locales y aristocráticas enterradas en ataúdes de tablones de madera dentro de tumbas cuadradas y tumbas anulares de piedra presentaban una menor diversidad genética general y albergaban mayores proporciones de ancestros de Eurasia oriental, lo que sugiere que el estatus y el poder de la élite se concentraban en subconjuntos genéticos específicos de la población xiongnu en general.