La que se fortalece en Quintana Roo con una participación histórica de 172 mil 047 personas

durante el Segundo Simulacro Nacional 2026, ejercicio que permitió poner a prueba protocolos de actuación y respuesta ante una emergencia y que involucró a los 11 municipios de la entidad.
Y es que, tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el simulacro se realizó bajo la hipótesis de un sismo de magnitud 7.0, con epicentro a 110 kilómetros al Noroeste de Cabo Catoche y a 15 kilómetros de profundidad, mientras la Gobernadora Mara Lezama Espinosa supervisó el desarrollo del ejercicio desde el centro de mando instalado en el C5 de Cancún.
En este tenor, en el Complejo de Seguridad C5 se activó el protocolo interno de emergencia y se logró la evacuación ordenada de 400 personas en apenas ocho minutos, mientras de manera simultánea se instaló un Puesto de Comando bajo el Sistema de Comando de Incidentes, con la participación de autoridades, cuerpos de emergencia, Cruz Roja y binomios caninos K-9.
Al respecto, el ejercicio también permitió probar por tercera ocasión el sistema de alertamiento masivo mediante teléfonos celulares, herramienta impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Asimismo, la participación superó la registrada el año pasado, cuando se contabilizaron 139 mil personas, para alcanzar ahora las 172 mil 047, cifra que refleja una mayor incorporación de la ciudadanía a estos ejercicios y fortalece las capacidades de respuesta ante posibles emergencias.
La Coordinación Estatal de Protección Civil destacó que la prevención debe mantenerse como una tarea permanente y recordó que, aunque Quintana Roo cuenta con protocolos probados ante huracanes, también es necesario prepararse para fenómenos cuya probabilidad sea menor, pero que pueden representar riesgos importantes.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que prevenir significa estar preparados antes de que ocurra una emergencia, y la participación de miles de quintanarroenses demuestra que esa cultura comienza a formar parte de la vida cotidiana del Estado.
¿No lo cree así, amable lector?