Acercan la niñez a la Naturaleza

Con el curso "Mi Verano en Coanafor"

Alejandro CHAN PUC

FELIPE CARRILLO PUERTO, 21 de agosto.- Con la finalidad de acercar a los niños a los valores de la Naturaleza, un grupo de infantes de Chetumal y Noh-Bec que participaron en el curso “Mi verano en Conafor” realizaron un interesante recorrido en el área de reserva de este importante ejido, donde visitaron el impresionante paisaje natural de “El Cenote”, que según investigaciones podría ser una falla geológica de trascendencia, y el antiguo hato chiclero “El Huasteco”.

La coordinadora de esta visita, Mónica Hernández Reyes, informó que este grupo lo conformaron niños y niñas de la ciudad de Chetumal y quienes comparten la travesía con niños y niñas de la alcadía de Noh-Bec del municipio carrilloportense.
Esta labor, dijo, es con la finalidad de acercar a la niñez con la naturaleza y qué mejor que hacerlo con el ejido de Noh-Bec que es ejemplo a nivel nacional en el manejo de su flora y fauna así como de sus recursos forestales. Refirió que antes de llegar a Noh-Bec los chiquitines hicieron lo propio en el consorcio chiclero “Chicza”, de Chetumal, y el taller de artesanía de Celso Kumul, de la población de Buenavista.
A este ejido acudieron 18 niños y niñas de Chetumal y 14 de esta comunidad, quienes fueron recepcionados en la Casa Ejidal y conducidos bajo la guía del presidente del Consejo de Vigilancia, Alfonso Estrella, y la orientación de Braulio Arguellez Castillo, estudiante y conocedor del manejo forestal y faunístico de este lugar, así como el respaldo de un grupo de la Conafor.
Cabe decir que en la primera parada, distante a unos 19 kilómetros de la población, ya en el interior de la reserva ecológica del ejido, el área conocida como “El Cenote” es un paraje impresionante a los ojos, presenta un panorama de exuberante vegetación en el que dominan los inmensos árboles de pich o parota, (guanacastle en otras partes del país), ramón y el majestuoso árbol de Yaxché, o árbol sagrado de los mayas, que de acuerdo a mediciones reales tiene una altura superior a los 25 metros y que se puede apreciar en todo su esplendor en la torre construida a unos 20 metros entre éste milenario árbol y el cenote.
El mismo cenote merece comentario aparte, pues nos remonta a la idea de una pequeña cañada que remata en el ojo de agua y que en temporadas de lluvias, sube el nivel hasta 8 metros arriba, incluso arriba del puente de madera que se localiza en la parte poniente del sendero.
También se dijo que el agua que aquí se acumula viene de corrientales que surgen desde las montañas de Guatemala y Belice, de la serranías de Campeche y que llegan a través de arroyos como el de “Las Garcitas”, el de Valle Hermoso y según testigos, días después de alcanzar su máxima altura, se escucha por varios kilómetros a la redonda, un estruendo que provoca una oquedad en las paredes del cenote y en cuestión de horas desaparece el agua y regresa a su nivel actual. Los niños quedaron maravillados con este hermoso panorama, subieron al mirador y posteriormente se trasladaron al hato chiclero conocido como “El Huasteco” donde admiraron los enormes árboles que predominantes en esta parte de la selva alta de nuestro Estado.