Y escuchar sentir ciudadano: Coparmex

 

Fernando olvera del castillo

CHETUMAL, 9 de julio.- Ante la descabellada idea de construir una supuesta cafetería en la plaza

cívica del Congreso del Estado, la cual fue descaradamente destruida, pese a ser un Patrimonio Cultural Tangible de esta ciudad y del Estado, el dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en el Sur de Quintana Roo, Raúl Villanueva Argüelles, fue más que claro: “Aldana debe dejar de pensar en el negocio y escuchar el sentir de los chetumaleños”.
En charla con esta Casa Editora, Villanueva Argüelles sostuvo que antes de cometer esta “locura”, Aldana debió someter el proyecto de su “cafetería” a una consulta pública, es decir, socializarlo, no llevarlo a cabo a su arbitrio y violando flagrantemente la Ley.
“El Congreso no es de él, eso lo tenemos claro, tal parece que le importa mas el ‘bisne’ que respetar lo que nos pertenece a las y los quintanarroenses, esto es reprobable, por donde se le quiera ver, pareciera que va a ser un negocio de él o de algún familiar al que se le va finalmente a concesionar”, afirmó.
El antes citado cuestionó severamente que en aras de construir una supuesta cafetería, Aldana hubiera preferido destruir el patrimonio que le pertenece a todos los quintanarroenses, antes de llevar a cabo su anhelado proyecto en los dos predios que tiene adjuntos el edificio del Congreso del Estado.
“Es inconcebible que se hayan atrevido a cambiar una plaza cívica con tantos años de existencia con tal de hacer una supuesta cafetería que, sin lugar a dudas, dará servicio únicamente a las y los diputados, siendo que en los alrededores del Congreso hay por lo menos tres negocios establecidos que bien les podrían brindar el servicio, por eso es inconcebible este proyecto que insulta y ofende al patrimonio de las y los chetumaleños, y de los quintanarroenses en general”, resaltó.
Finalmente, Villanueva Argüelles sostuvo que la Coparmex seguirá insistiendo para que este costoso capricho de Aldana no se lleve a cabo y, a la brevedad posible, sea detenido, ya que constituye un agravio que nadie, absolutamente nadie que se preste de ser una o un quintanarroense de buena cepa, puede permitir.