Como próximo Presidente de Costa Rica
San Jose, 4 de abril.- Desde el próximo 8 de mayo, Rodrigo Chaves se pondrá al frente del Gobierno de una
de las democracias más estables de América.
Costa Rica es reconocida por contar con sólidas instituciones, pero sobre todo altos indicadores de desarrollo humano y una cobertura universal de salud que han hecho del suyo un aplaudido modelo de bienestar en el mundo.
Sin embargo, su sistema y su economía comenzaron a mostrar grietas a inicios de este milenio, las cuales se agrandaron de manera sustancial con la pandemia, la cual impactó duramente a la principal fuente de ingresos de Costa Rica: el turismo.
Volver a convertir al país en un referente de bienestar social “es uno de los grandes retos del nuevo Presidente. La desigualdad en lo económico y educativo está golpeando con fuerza y provocan una desmejora sustancial en la calidad de vida de la población”, le dice a BBC Mundo el politólogo costarricense Gustavo Araya.
Valeria Vargas, analista política, coincide en la importancia de que el nuevo mandatario deberá reafirmar las históricas conquistas sociales del país como el seguro social, la educación pública o los derechos laborales pero “sin vivir de los frutos del pasado”.
“La Costa Rica de ahora no se puede comparar con la de los años 40, la situación ha cambiado y tenemos que ponernos al día con retos no abordados como el tecnológico. Retomar los elementos del pasado pero con la mirada al futuro para no quedarnos atrás en competitividad”, le dice a BBC Mundo.
Estos son algunos de los principales desafíos que enfrentará Chaves desde que asuma su cargo como Presidente de Costa Rica:
Costa Rica vivió protestas ciudadanas diarias y bloqueos de carreteras el pasado 30 de septiembre.
Chaves tendrá que aplicar su larga experiencia como economista internacional para enfrentar el que, sin lugar a dudas, será su mayor desafío: reflotar la economía de un país con un crecimiento sostenido de su Producto Interior Bruto (PIB) en las últimas décadas pero que, recientemente, vio cómo algunos de sus indicadores se convirtieron en grandes señales de alerta.
El 23% de su población vive actualmente en la pobreza -la cifra más alta desde 2010- y casi 15 de cada 100 costarricenses no tienen empleo, una de las tasas más altas de América Latina y cerca del 10% más que hace 20 años.
Esta situación se da en medio de un descontrolado crecimiento del Estado que agravó el déficit fiscal y la deuda pública, que equivale al 70,3% del PIB como la mayor de Centroamérica.
En 2018, el Gobierno saliente logró aprobar en 2018 una reforma fiscal que, entre otros, aumentaba la cantidad de productos y servicios gravados por un impuesto del 13%.
Sin embargo, tras sufrir su mayor recesión económica con la llegada de la pandemia, acabó acordando un préstamo de mil 778 millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional, lo que se tradujo en severos ajustes de austeridad y provocó multitudinarias protestas ciudadanas en 2020 en un país caracterizado por su estabilidad y calma social.
Las grietas en la economía de bienestar de Costa Rica que son clave en las elecciones presidenciales
“Mantener el equilibrio macroeconómico y la sanidad de las finanzas públicas es, sin duda, su mayor reto”, resume Araya.
Cómo afrontar este alto endeudamiento y cómo gestionar el préstamo con el FMI será una de las primeras estrategias a definir por Chaves, quien en febrero se reunió con representantes del organismo para asegurarles que trabajaría junto a ellos para adaptar las medidas del acuerdo con el fin de alcanzar los objetivos de crecimiento económico para el país.
“Ninguno de los dos candidatos a Presidente habló de revocar el acuerdo con el FMI, pero tuvieron actitudes populistas al decir que no querían más impuestos… pues entonces no estarían arropando la propuesta, que incluye medidas impositivas. Habrá que ver cómo se gestiona”, le dice a BBC Mundo el politólogo costarricense Daniel Calvo.
Costa Rica esconde grandes contrastes entre el centro y las zonas costeras y fronterizas.