Las víctimas incluyen estudiantes, policías y simpatizantes del Frente Sandinista

 

MANAGUA, 22 de abril.- Al menos 24 personas han muerto en Nicaragua en las violentas protestas que hundieron al país en el caos tras el anuncio de una reforma de la seguridad social, mientras las marchas y saqueos siguen sucediendo.


El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) indicó que confirmó con las familias de las víctimas la muerte de 24 personas involucradas en las protestas que estallaron el miércoles contra una reforma al sistema de pensiones.
“La situación es verdaderamente grave”, había dicho antes la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez.
Las víctimas incluyen estudiantes que iniciaron el movimiento, agentes de policía y jóvenes simpatizantes del gobernante Frente Sandinista, acusados de atacar a los manifestantes.
El Gobierno había informado el viernes de 10 fallecidos, cifra que aumentó el sábado con la muerte de un disparo del periodista Miguel Angel Gahona en la ciudad de Bluefields mientras transmitía por Facebook un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas del orden.
Las nuevas medidas establecen que el pago que realizan los trabajadores al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) pase del 6.25% al 7% a partir del 1 de julio. Desde esa fecha, la cuota de los empleadores se incrementará del 19% al 21%, y subirá un punto porcentual más a partir del 1 de enero de 2019 y un 0.5% a partir de 2020 hasta alcanzar el 22.5%.
Además se estableció una cotización perpetua, ya que los jubilados aportarán 5% de sus pensiones para cobertura de enfermedades.
Las medidas fueron criticadas desde todos los sectores económicos y por expertos, quienes afirman que lejos de evitar la quiebra del Seguro Social, traerán desempleo e informalidad.
En medio del clima crispado, pobladores abarrotaron supermercados y tiendas en busca de víveres, y hoy se reportaron saqueos en varios establecimientos comerciales.
“Con esto de la huelga capaz que nos quedamos sin nada qué comer”, advirtió Inés Espinoza, cargando botellas de agua mientras sus dos hijos la seguían con bolsas de galletas y alimentos enlatados, en una tienda en el Norte de Managua.