Todos los años se realiza la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN), y hace poco tiempo se conocieron los primeros datos de la llevada a cabo en el año 2021.
Se pudo saber, entre muchas otras cosas, que 2 de cada 3 empresas mexicanas nunca había solicitado un crédito.
Sin dudas que las empresas pueden solicitar financiamiento con diversos fines, pero uno de los principales generalmente es para expansión y crecimiento, algo fundamental en estos momentos en donde la economía del país no está atravesando el mejor momento.
La encuesta ya mencionada que lleva a cabo de forma mancomunada la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) e INEGI, arrojó información relevante. Del total de empresa que respondieron que nunca accedieron a un crédito, el 62% (la mayoría) expresó que no tuvieron acceso a financiamiento debido a que las tasas de interés fueron la principal limitante, porque las mismas se encuentran muy altas. Claro que otras razones fueron, por ejemplo, muchos trámites para acceder, condiciones de pago no accesibles, requisitos excesivos, falta de entidades financieras serias y responsables que brinden préstamos confiables, y demás motivos.
Si se tiene en cuenta el segmento crediticio del sistema financiero en general, con claridad se puede ver que las empresas tienen poca participación, realmente muy limitada, en comparación con otras modalidades de crédito a las que accede el público en general. Para ser más claros y aportar datos concretos, en el año 2021, tan sólo 3 de cada 10 empresas pudieron solicitar un financiamiento. Ahora bien, de esa cantidad, un poco más del 45% fueron grandes empresas y otro 24.5% fueron microempresas.
Los objetivos que pueden tener las empresas a la hora de solicitar un préstamo pueden ser de los más variados. Casi siempre obtener liquidez tiene como finalidad principal contar con una mayor capacidad productiva mediante compra de maquinaria y demás elementos, generar más empleo, crecer en espacio, innovar con tecnología específica, agilizar procesos, entre otros. Pero claro, a la hora de iniciar una solicitud, se encuentran con que hay escasos servicios financieros que puedan dar soluciones, y el problema es mayor cuando se trata de empresas pequeñas, que suelen tener poco respaldo.
Las empresas tuvieron en los últimos dos años numerosos problemas que afrontar a la hora de operar. Sólo por mencionar algunos se puede destacar la inflación que hizo perder el poder adquisitivo a muchos de sus clientes, pocas respuestas de apoyo por parte del Gobierno, regulación fiscal un tanto elevada, falta de financiamiento, incrementos en muchos de sus costos cotidianos, entre otros.
Para finalizar, vale destacar como algo positivo, y es que el Gobierno de México días atrás y por medio de su Secretaría de Hacienda (SE), anunció que en el mes de septiembre se comenzará con un nuevo programa de apoyo crediticio a micronegocios, para que puedan tener liquidez para afrontar la situación económica, pero a su vez para que puedan reponer lo que sea suficiente y seguir creciendo y no solamente subsistiendo en estos momentos.