Ha dejado 351 muertos

 

MANAGUA, 18 de julio.- Nicaragua cumplió este miércoles tres meses de su crisis más sangrienta desde la década de 1980, que se inició con unas manifestaciones contra una reforma a la seguridad social y que se convirtió en un grito nacional que

pide la salida del Presidente Daniel Ortega, polarizando al país.
Después de 92 días, Nicaragua suma al menos 351 muertos, según cifras de organismos humanitarios, miles de heridos, denuncias de “desapariciones forzosas”, cientos de detenidos y miles solicitando refugio en la vecina Costa Rica.
Este miércoles, cientos de miembros de las “fuerzas combinadas” del Gobierno celebraron, con vítores y música, la toma de control de Masaya, donde el martes derribaron las barricadas y borraron pintadas con frases contra el Presidente Ortega.
Agentes de la Policía Nacional, parapolicías, paramilitares y antimotines llevaron a cabo en Masaya la llamada “Operación Limpieza”, que consistió en derribar los bloqueos que seguían levantados y eliminar cualquier rastro que recordara que el pueblo se declaró “territorio libre del dictador”, en referencia a Ortega.
Este miércoles, la comunidad Monimbó, de tradición indígena, amaneció atestada de miembros de las “fuerzas combinadas”, quienes aseguraron que “ha vuelto la paz y la tranquilidad” para los pobladores, afirmación que contrasta con la escena del entierro de un joven de 15 años asesinado en la refriega del martes.
Una tía del fallecido, quien se rehusó a brindar su identidad, dijo que la calma que se respira en Masaya es “falsa”, pero “la gente tiene miedo a salir” debido a la fuerte presencia de miembros de las “fuerzas combinadas”.
La vicepresidenta Rosario Murillo proclamó la “victoria sobre esas fuerzas tenebrosas”, en referencia a los manifestantes antigubernamentales que, a juicio del Ejecutivo, intentan derrocar al Gobierno.
Hoy 18 de julio proclamamos nuestra victoria, nuestro avance sobre esas fuerzas diabólicas, tenebrosas, terroristas, criminales, que durante tres meses azotaron, quisieron secuestrar la paz en Nicaragua, pero no pudieron”, señaló la también primera dama en un mensaje a través de medios oficiales.