Tormentas causan daños severos

Nueva Jersey, 7 de julio.- Vecinos de Nueva Jersey vivieron horas de angustia tras

las fuertes tormentas que golpearon la región, dejando tras de sí un panorama de inundaciones repentinas, daños estructurales y una sensación de vulnerabilidad entre residentes y comerciantes. El episodio, que se desarrolló entre el sábado por la noche y el lunes, trastocó la vida cotidiana y evidenció la fragilidad de las infraestructuras ante fenómenos meteorológicos extremos.
La llegada de las lluvias sorprendió a quienes todavía no se habían recuperado del anterior temporal. Muchos propietarios se vieron forzados a actuar rápidamente cuando el agua comenzó a ascender en sus vecindarios. Varios residentes relataron que la intensidad de la tormenta fue inusitada: el estruendo de la lluvia y los truenos se sintió como si cayeran directamente sobre sus viviendas, lo que generó momentos de incertidumbre y temor.
Las precipitaciones alcanzaron tal magnitud que, en cuestión de minutos, el agua se acumuló a niveles peligrosos. Numerosas familias se dedicaron durante la noche a achicar el agua de sus patios traseros y sótanos, enfrentando inundaciones que, en zonas puntuales, llegaron a tener varios metros de profundidad. En algunos hogares, el nivel del agua alcanzó la altura del pecho, obligando a los ocupantes a considerar la evacuación. “Hubo un momento en que pensé en evacuar la casa porque no estaba seguro de si iba a seguir subiendo”, confesó Elie Abadie, uno de los afectados.
No solo las viviendas se vieron comprometidas. Las comunidades enteras se enfrentaron a la pérdida de pertenencias y a la incertidumbre respecto al estado de sus hogares. El relato de los propios vecinos da cuenta del carácter excepcional del fenómeno: “Nunca antes habíamos visto llover ni truenar con tanta violencia”, señalaron algunos familiares. La fuerza del agua dañó estructuras, anegó jardines y causó estragos en sótanos y sistemas eléctricos.
El caos se extendió a la red vial. Las imágenes de carreteras sumergidas, con vehículos atrapados en medio de las corrientes, ilustraron la peligrosidad de la situación. La Ruta 35 se transformó repentinamente en un río, arrastrando automóviles y atrapando a conductores. En varios casos, los ocupantes de los vehículos debieron ser rescatados por transeúntes, quienes arriesgaron su integridad para ayudar a los atrapados en medio de la crecida. La velocidad con la que el agua cubrió la vía dejó poco margen para la reacción, aumentando el nivel de riesgo para los habitantes y complicando la labor de los servicios de emergencia.
Uno de los episodios más delicados se vivió en el BJ’s Wholesale Club de Ocean Township. Las cámaras de vigilancia captaron el momento en que el techo del establecimiento, junto con una gran cantidad de agua, colapsó sobre empleados y clientes. En ese instante había 27 personas dentro del local y dos compradores quedaron inicialmente atrapados bajo los escombros.v