Medio año de angustia por soldados
WASHINGTON, D.C., 30 de agosto.- La guerra de Estados Unidos con Irán no sólo ha dejado
consecuencias en el campo de batalla. Durante seis meses, las familias de miles de militares estadunidenses desplegados en Oriente Medio han enfrentado incertidumbre, dificultades económicas y una constante preocupación por la seguridad de sus seres queridos.
Estados Unidos mantiene a más de 50 mil soldados en la región. En el conflicto han muerto 18 militares estadunidenses y más de 750 han resultado heridos.
Courtney Sanders, directora de la delegación de Chicago de Blue Star Families, organización dedicada a brindar apoyo a familiares de militares, conoce de cerca esta situación. Sus hijas pertenecen a la Marina y han servido en diversos destinos internacionales, incluido Oriente Medio.
“Es como estar en vilo todo el tiempo”, afirmó Sanders, quien explicó que las familias deben asumir tareas adicionales, desde recoger a los niños de la escuela hasta compensar ingresos que dejaron de percibir sus parejas.
Entre los enfrentamientos intermitentes, los intentos diplomáticos y las negociaciones de paz que no han prosperado, las familias han vivido una constante “montaña rusa de emociones”.
Aumenta el estrEs familiar
Una encuesta realizada por Blue Star Families a unas 200 familias de militares en servicio a principios de marzo reveló que 81 por ciento experimentaba un mayor nivel de estrés debido al conflicto con Irán.
Ante esta situación, la organización reforzó sus programas de apoyo mediante centros de recursos en línea, seminarios, encuentros y redes entre cónyuges de militares que enfrentan por primera vez un despliegue y aquellos con mayor experiencia.
Además, algunos despliegues se han prolongado más de lo previsto.
Medios militares también reportaron intentos de suicidio y una disminución de la moral entre sus aproximadamente 5 mil marineros e infantes de Marina.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, rechazó esos reportes y aseguró que presentaban de manera incorrecta las condiciones a bordo.
Familias enfrentan
problemas econOmicos
La situación también representa una carga financiera para algunos hogares.
Los integrantes de la Guardia Nacional, por ejemplo, suelen mantener empleos civiles cuando no están desplegados. Su partida repentina puede significar la pérdida de una fuente importante de ingresos y dificultar que las familias cubran sus necesidades básicas.
“Existe una enorme idea errónea en el mundo civil de que, si estás en el ejército, todas tus facturas están cubiertas. Y eso, francamente, no es cierto”, señaló Sanders.
El Pentágono aseguró que reconoce las preocupaciones de las familias y que continuará proporcionando recursos y asistencia durante el periodo de conflicto.
Madres y esposas
viven con incertidumbre
En Carolina del Norte, Shannon, esposa de un militar del Ejército y madre de tres hijos, intenta mantener una vida normal mientras su esposo permanece desplegado.
El militar fue enviado a la región con apenas cinco días de anticipación en febrero y durante los primeros meses sólo pudo comunicarse con su familia de manera esporádica. Desde junio han logrado hablar casi todos los días, aunque la preocupación permanece.
Sus hijos comenzaron a recibir terapia durante el Verano. Shannon intenta mantenerse fuerte frente a ellos, pero reconoce que en ocasiones llora cuando están lejos.
En Virginia, Pat, esposa de un integrante de la Marina, también procura mantener la rutina de sus hijos mientras su marido cumple una misión que comenzó hace aproximadamente cinco meses.
Sus vecinos han ayudado con el traslado de los menores y otras tareas domésticas. La familia incluso utiliza ropa roja los viernes como muestra de apoyo a los militares desplegados.
Aunque el esposo de Pat ya había participado en otras misiones, esta vez pudo comunicarse con mayor facilidad gracias a que su barco cuenta con Wi-Fi.
Sin embargo, la incertidumbre sobre cuándo regresará continúa afectando a la familia, especialmente cuando los hijos enfrentan acontecimientos importantes sin la presencia de su padre.