Fiscalía investiga intento de asesinato

MONACO, 30 de junio.- Las autoridades del Principado de Mónaco mantienen una intensa búsqueda

para localizar al responsable de colocar un artefacto explosivo que dejó tres personas heridas, entre ellas un empresario de origen ucraniano, en un ataque que ha conmocionado a uno de los países considerados más seguros del mundo.
El fiscal jefe de Mónaco, Stéphane Thibault, confirmó este martes que el sospechoso actuó en solitario y permanece prófugo tras escapar a pie inmediatamente después de la explosión registrada la noche del lunes.
La Fiscalía abrió una investigación por intento de asesinato, aunque descartó, por el momento, que el caso sea tratado como un acto terrorista. Las autoridades indicaron que aún se desconoce el móvil del atentado.
Según la información oficial, una mujer permanece en estado crítico tras la explosión, mientras que un hombre resultó gravemente herido aunque su condición ha mejorado. Un menor de 13 años también sufrió lesiones, pero su vida no corre peligro.
Las imágenes captadas por el sistema de videovigilancia muestran al sospechoso huyendo por unas escaleras hacia la localidad francesa de Beausoleil, ubicada junto a la frontera con el principado. En las grabaciones se observa a un hombre vestido con chaqueta negra, pantalones claros, zapatos blancos y un sombrero oscuro que ocultaba parcialmente su rostro.
Diversos medios europeos identificaron a uno de los heridos como Vadym Yermolaiev, empresario nacido en Ucrania y reconocido por sus inversiones inmobiliarias. De acuerdo con publicaciones ucranianas, el magnate fue sancionado por el Gobierno de Kiev en 2023 debido a presuntos vínculos comerciales con Rusia.
El ministro de Estado de Mónaco, Christophe Mirmand, explicó que las tres víctimas regresaban tranquilamente a su residencia cuando el artefacto explotó justo al cruzar la entrada del edificio.
Las primeras investigaciones apuntan a que el ataque fue cuidadosamente planificado. Según las imágenes analizadas por la Policía, el sospechoso permaneció durante varios minutos vigilando la zona y esperando la llegada de las víctimas antes de activar el explosivo.
Las autoridades consideran que el objetivo era específico y no un ataque indiscriminado contra la población.
El príncipe Alberto II condenó enérgicamente el atentado y lo calificó como “un acto odioso”, asegurando que todos los servicios de seguridad del principado trabajan para esclarecer los hechos y garantizar la protección de los residentes.