Oficinas de gobierno incendiadas y cientos de detenidos

Paris, 17 de octubre.- Una nueva jornada de protestas en diferentes ciudades de Francia sacudieron el país europeo este sábado, dejando

cientos de detenidos, varios manifestantes heridos, incluido un joven que perdió una mano, y decenas de edificios públicos vandalizados.
Como parte de los disturbios, varios autos fueron incendiados y diversas tiendas saqueadas en París, mientras la policía utilizaba gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a manifestantes violentos que se sumaron a las protestas convocadas en todo el país contra el aumento en el costo de la vida y en apoyo a las quejas estudiantiles.
Las fuerzas de seguridad francesas detuvieron este sábado a mil 200 personas en las protestas masivas contra el encarecimiento de la vida en todo el país, que terminaron con disturbios y dejaron 150 policías y gendarmes heridos, anunció el primer ministro, Sébastien Lecornu.
Es “un milagro que el equilibrio no sea mayor”, aseguró Lecornu poco antes de la medianoche durante una visita a las fuerzas de seguridad desplegadas en París. Horas antes, en la red social X, había denunciado una “violencia de una intensidad extrema”.
La oficina del ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó de “un número creciente de incidentes violentos” en todo el país, incluidos ataques a agentes, saqueos y daños a edificios públicos. La policía realizó al menos 272 detenciones en toda Francia, incluido París.
Manifestantes de todo el país respondieron a llamados en redes sociales para reactivar el movimiento de los “chalecos amarillos”, que surgió en 2018 contra la injusticia social.
Los participantes en las protestas expresaron una frustración y enojo generalizados contra el gobierno debido a los pronunciados aumentos en los precios de la gasolina, la energía y los alimentos en los últimos meses.
La policía intentó impedir que otros pequeños grupos de manifestantes convergieran en edificios gubernamentales, indicó la oficina de Nuñez.
Disparó gases lacrimógenos y utilizó cañones de agua para hacer retroceder a personas con capuchas y mascarillas que lanzaban fuegos artificiales, adoquines y otros objetos contra los agentes en la Plaza de la República, al noreste del centro de la ciudad.
Muchos manifestantes vestían los famosos chalecos amarillos fluorescentes que se convirtieron en un símbolo de las manifestaciones de 2018.
El Ayuntamiento de Limoges, un edificio declarado monumento histórico y construido en el último cuarto del siglo XIX, quedó prácticamente destruido por un incendio provocado durante un ataque de manifestantes que participaban en la jornada de protestas sociales.
Violencia en las protestas de Lyon, Marsella y otras ciudades
En Lyon, la tercera ciudad más grande de Francia, donde unos 20 mil manifestantes se unieron a la marcha, se declaró un incendio dentro de una oficina de turismo.
En la ciudad portuaria sureña de Marsella, algunas tiendas y una comisaría de la policía municipal resultaron dañadas, mientras que varios manifestantes irrumpieron por la fuerza en el vestíbulo del Ayuntamiento.
La oficina de Nuñez también informó sobre actos de violencia por parte de grupos enmascarados en Rennes, Toulouse, Montpellier y Grenoble, entre otras ciudades.
Protestas llegan tras semanas de paros escolares
Grupos estudiantiles que protestan desde mediados de septiembre mediante paros escolares han instado a sus simpatizantes a sumarse.
La CGT, uno de los principales sindicatos de Francia, también respalda las protestas y reclama “salarios y pensiones más altos, precios más bajos y la protección de los servicios públicos que cubran las necesidades de la población”.
El organismo afirmó que más de 500 mil manifestantes se sumaron a las manifestaciones del sábado.
En las últimas semanas, en Francia se han registrado miles de detenciones, cientos de heridos y escuelas incendiadas, a medida que el inicio del nuevo curso escolar derivó en protestas estudiantiles a nivel nacional que influyen en la campaña de las elecciones presidenciales y atraen la atención internacional.
Entre los manifestantes, algunas lesiones especialmente espantosas sufridas por adolescentes han sido atribuidas a armas policiales de control de disturbios. Nuñez suspendió el uso de un tipo de granada aturdidora policial contra los jóvenes manifestantes después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano.