Arriesgó su boleto a la Liguilla

 

PUEBLA, 21 de octubre.- Cruz Azul es un equipo bipolar e intermitente, que tanto puede tener grandes resultados como también sufrir tremendos descalabros, como el de este sábado 3-0 contra Lobos BUAP, con lo que pone cierto predicamento a su posición en zona de Liguilla, ya que, ante la victoria de Necaxa sobre América en el Azteca, ahora el conjunto cementero cae al octavo puesto de la clasificación.


A falta de tres encuentros de la fase regular y en busca de entrar a la Fiesta Grande, La Máquina presentó su peor cara en el torneo, porque más allá de que tuvo al menos para descontar en el marcador a lo largo del partido, incluida una falta a Edgar Méndez dentro del área que marcaron afuera en el primer tiempo, la defensa cementera hizo agua durante todo el juego y lo pagó caro con un ataque letal con Julián Quiñones como arma principal.
Primero, porque a los 12 minutos y luego de un centro desde la derecha, ni Jesús Corona, ni el Cata Domínguez, ni Julián Velázquez atinaron a rechazar el esférico; se quedaron pasmados y permitieron la entrada de Quiñones, que a quemarropa fusiló para el 1-0.
Cruz Azul seguía tambaleante y al 36’, otra vez agarraron dormida a la zaga, luego de un pase largo donde el paraguayo Jonathan Fabbro les comió la espalda, condujo el balón y sacó disparo cruzado para el 2-0. El panorama lucía nada alentador para los cementeros.
Ya en la parte complementaria, Paco Jémez intentó al menos sacar el empate y para ello metió al Chaco Giménez y a Martín Cauteruccio, pero en lugar de obtener el descuento, se encontraron con el tercero en la frente, para el marcador final.
Con esto, Cruz Azul está obligado a sacar la mayor cantidad de puntos posibles en sus últimos tres partidos, si no quiere ver cómo se le puede escapar el boleto a la Liguilla en busca del tan ansiado título de Liga, en tanto que Lobos festejó apenas su segundo triunfo en casa y por ahora respiró en la lucha por no descender.