Le niegan otro permiso para realizar boteo
Francisco HERNANDEZ
COZUMEL, 20 de octubre.- El gobierno municipal negó este día un permiso para botear a la Sociedad Humanitaria, a pesar de ser consciente de que es una de las actividades más fuertes para recaudar los 90 mil pesos que le están exigiendo a esta organización civil; sin embargo, a pesar de requerirles el recurso y ponerle una fecha límite, la administración actual sigue poniendo trabas para obstaculizar la labor de esta institución.
Como se dio a conocer en su momento, el Ayuntamiento le entregó 90 mil pesos a la Sociedad Humanitaria, a través del Acuerdo San Gervasio (ASG), para un proyecto relacionado con la esterilización gratuita de mascotas, pero después le exigió la devolución del recurso, debido a que el evento se hizo en el edificio del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Al enterarse de esta decisión, la Sociedad Humanitaria intentó dialogar con el gobierno municipal pero las autoridades le cerraron las puertas y la administración sólo pedía la devolución de los 90 mil pesos, por lo tanto, la organización civil le pidió al Ayuntamiento un primer permiso para botear, el cual fue negado rotundamente.
En este sentido, la coordinadora general de esta organización, Laura de la Fuente Alcalá, explicó que la Sociedad Comunitaria envió otra solicitud para el boteo, desde el 12 de octubre del presente año, pero el gobierno municipal no les daba una respuesta, emitiendo cualquier excusa, pero este viernes a las 12:00 les firmaron que un vez más se les negaba el permiso.
Esta autorización era para botear a partir de este viernes en los principales cruceros de la Isla, en este caso en la 30 con 11, 30 con Benito Juárez, 65 con 11 y 65 con Benito Juárez, pero el gobierno municipal negó el permiso por segunda vez consecutiva.
“Ya que tengamos la respuesta por escrito del Ayuntamiento valoraremos cual fue la razón para esta negativa”, agregó De la Fuente Alcalá, asimismo, señaló que es lamentable que esto suceda cuando la institución lo que busca es mantener un control sobre la población felina y canina, que es una obligación del Ayuntamiento pero que la Sociedad Humanitaria atiende por la carencia de programas exitosos por parte del gobierno municipal.