En cabecera municipal, considera urbanista

 

Cecilia SOLIS

BENITO JUAREZ, 2 de octubre.- Lejos de ser una solución para la protección de los transeúntes y para agilizar el tráfico vehicular, los puentes a desnivel y los topes peatonales si no están recomendados por expertos o se requieren realmente terminan por complicar más el problema; como pasa en Cancún, aseguró la arquitecta urbanista, Adriana Martínez Molina.


En este sentido, aseguró que la construcción de un puente o colocación de un tope peatonal responde a decisiones políticas de parte del funcionario público en el poder y no a recomendaciones técnicas hechas por expertos. “Muchas veces son decisiones políticas y no técnicas y los resultados son catastróficos, y en Quintana Roo tenemos muchos ejemplos”, sostuvo.
Egresada de la Universidad de Las Américas y con una maestría en Urbanismo en la UNAM, aclaró que los puentes peatonales son ya una obsolescencia y pasaron a la historia en ciudades de primer mundo, pues se utilizaron en la década de los años 50 del siglo XX.
“Con excepción de algunos casos muy particulares sí se justifica su construcción; pero sería una de las últimas alternativas a utilizar”, afirmó la urbanista.
“Los puentes terminan por convertirse en una trampa e inseguridad para el peatón, pues si los delincuentes lo interceptan arriba no tiene escapatoria, sobre todo si está llena de publicidad o propaganda, ya que nadie vería lo que sucede”, subrayó Martínez Molina.
Aseguró que son pocos quienes utilizan el puente peatonal que está en la avenida Tulum, a la altura de la terminal de autobuses y una tienda de autoservicio; aunque sí se requiere el que está frente a una plaza comercial, al estar muy altas las banquetas; y el que se construyó frente al CRIT, en el bulevar Luis Donaldo Colosio, al ser una vía muy rápida por parte de los automovilistas y por las personas con discapacidad que acuden a sus terapias.
Adriana Martínez aseguró que una solución a los puentes elevados son los pasos peatonales; aunque indicó que en Cancún no funcionan los que están en la avenida Tulum, al no haber en cada extremo un agente de Tránsito parado todo el día.
Además que un paso peatonal no es un tope, pues deben de estar a nivel del piso y no elevados pues se debe de cortar el camellón; además que debe estar instalado un semáforo peatonal con lo que se regularía tanto el flujo vehicular como el de las personas. Pero eso no sucede en Cancún, finalizó la arquitecta.