De hallazgos arqueológicos, Tren Maya

 

Alvaro ORTIZ SALAMANCA

CIUDAD DE MEXICO, 28 de diciembre.- La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), registró en este año, relevantes descubrimientos arqueológicos, principalmente, durante las

tareas de salvamento que acompañan las obras de infraestructura del país, entre las que destacan las vinculadas a la construcción del Tren Maya.
Así, en la supervisión de los siete tramos que constituyen la línea ferroviaria, los cuales cubren alrededor de mil 500 kilómetros, conectando cinco Estados del Sureste del país, el INAH ha registrado, a la fecha, casi 35 mil monumentos en el área de influencia, de los cuales ha intervenido, registrado y recuperado información de casi 4,500, que están en del derecho de vía; el resto ha sido registrado, más no intervenido, dado que está fuera del mismo.
Paralelamente a dicha labor, en el Suroeste del país, el INAH aplica el Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza), el cual beneficiará a 26 zonas arqueológicas en el radio de influencia del Tren Maya.
El desarrollo de esta iniciativa derivó, en fechas recientes, en el hallazgo de dos esculturas de piedra caliza, una en Uxmal y otra en Oxkintok, sitios de la Ruta Puuc de Yucatán, las cuales presentan relieves en ambas caras y cuya antigüedad se estima en el periodo Clásico Tardío (750-900 d.C.).
La llamada Estela 18 se descubrió en el Patio Hundido de Uxmal. En uno de sus lados representa a una deidad femenina de ojos grandes, boca y pecho descubierto con un elemento de perlas, brazaletes, falda hasta los talones y con un quetzal sostenido en la mano izquierda.
En la cara opuesta se observa una deidad masculina con un elemento de ala ancha decorado con plumas y una cabeza de lechuza; está adornado con lo que parecen ser brazaletes, taparrabos y vendas en las piernas, en la mano izquierda sostiene un bastón y en la diestra, un bulto.
Mientras que la escultura hallada en Oxkintok, en el lado frontal tiene la representación de un hombre desnudo, con rasgos anatómicos desproporcionados que alargan su torso y dan a su abdomen una apariencia flácida; en la otra faz, los elementos que constituyen la espalda del individuo conforman un falo.
En la zona arqueológica de Palenque, en julio pasado, como resultado de los salvamentos arqueológicos asociados a los trabajos del Promeza y la construcción del Centro de Atención de Visitantes, se registró el primer taller lítico (600-850 d.C.) y cementerio de esa antigua ciudad maya, así como el entierro de una mujer que perteneció a la élite y vivió en el último periodo de ocupación de la urbe, entre 800 y 850 D.C. La osamenta presenta deformación craneal e incrustaciones de piedras preciosas en la dentadura, aspectos que hacen referencia a su influencia y prestigio en la sociedad palencana.
Los trabajos de salvamento arqueológico son una de las tareas fundamentales que realiza la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través del INAH a lo largo y ancho del país, los cuales a su vez representan ventanas de conocimiento a la rica historia de México.