Hallazgo arqueológico en Bacalar

Ulises ARROYO

BACALAR, 9 de agosto.- Un hallazgo arqueológico realizado en las inmediaciones de Bacalar amplía de manera

significativa lo que se sabía sobre la presencia humana más temprana en el Oriente de la Península de Yucatán. Se trata de una punta bifacial con doble acanaladura basal, perteneciente a la tradición tecnológica Clovis, cuya existencia en esta región del Caribe Mexicano resulta excepcional debido a que este tipo de artefactos rara vez se ha documentado en zonas tropicales del Sur de Mesoamérica.
El descubrimiento fue realizado en 2023 por los arqueólogos Víctor Rogelio Oseguera Barragán y Aurelio López Corral, en el marco del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya, durante trabajos de excavación en una estructura ubicada cerca del poblado de Buenavista, entre las lagunas de Conejos y Bacalar. Los especialistas explican que las características técnicas de la pieza, entre ellas el adelgazamiento bifacial y las acanaladuras presentes en ambas caras, corresponden con claridad a la tecnología Clovis, un estilo de manufactura lítica muy distinto de las tradiciones asociadas a las ocupaciones mayas registradas posteriormente en la zona.
La tecnología Clovis, que da nombre a las piezas encontradas cerca del pueblo homónimo en Nuevo México, se desarrolló hace entre 13 mil 300 y 12 miil 800 años, durante el Pleistoceno final, por grupos de cazadores-recolectores cuya subsistencia dependía en buena medida de la caza de megafauna, entre ella mamuts, mastodontes, caballos americanos y perezosos terrestres, especies hoy extintas. Aunque existen registros de esta tradición desde Canadá hasta Venezuela, su presencia es mucho más común en Estados Unidos y en el Norte de México, particularmente en Sonora, mientras que en el Sureste del país los hallazgos habían sido escasos y fragmentarios.
Para los investigadores, encontrar un ejemplar de estas características en territorio quintanarroense no sólo amplía el mapa geográfico conocido de la tecnología Clovis en Mesoamérica, sino que aporta evidencia de que los grupos paleoindios, las poblaciones humanas más antiguas identificadas en el continente americano, exploraron y aprovecharon ambientes tropicales mucho antes de que se consolidaran las primeras sociedades agrícolas en la región. Estudios paleoclimáticos realizados en la cueva de Loltún, en Yucatán, sugieren además que durante esa época la Península mantenía temperaturas ligeramente más bajas que las actuales, con un clima templado y seco que probablemente también predominó en los alrededores de Bacalar.
El hallazgo fue documentado por sus autores en la revista Arqueología Mexicana (edición 199, julio-agosto, 2026), donde detallan el análisis morfológico completo de la punta y discuten sus implicaciones para el estudio del poblamiento temprano del Caribe mexicano, un capítulo de la historia regional que, hasta ahora, contaba con muy pocas evidencias materiales de una ocupación humana tan antigua.