La que todos los días se pone el uniforme y sale a las calles de Playa del Carmen,

fue la que reconoció la presidenta municipal, Estefanía Mercado, al encabezar la conmemoración del Día del Policía, en un acto en el que el agradecimiento, el respeto y el respaldo institucional marcaron el tono del encuentro con mujeres y hombres de la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la Edil entregó bonos y estímulos económicos a elementos con trayectorias de 10, 15, 20, 25 y hasta 30 años de servicio, reconociendo no sólo la antigüedad, sino la constancia, la disciplina y el compromiso.

En este tenor, Estefanía Mercado dejó claro que ser policía no es únicamente una función administrativa, sino una vocación que implica sacrificios personales, riesgos diarios y una profunda responsabilidad social. De ahí que subrayara que su administración trabaja para dignificar el servicio policial, mejorar las condiciones laborales y fortalecer la capacitación permanente.

Al respecto, la presidenta municipal fue enfática al señalar que Playa del Carmen cuenta con una de las corporaciones mejor evaluadas del Estado, resultado del esfuerzo conjunto, la coordinación interinstitucional y la cercanía con la ciudadanía. “No están solos”, expresó, al reiterar que este gobierno cree en su Policía y la respalda con hechos.

De igual forma, el secretario de Seguridad Ciudadana, Carlos Montesinos, reconoció que la labor policial se construye desde el honor, la vocación de servicio y el trabajo en equipo, destacando la coordinación con instancias federales y estatales como un factor clave para fortalecer la seguridad y la confianza ciudadana.

Cabe destacar el momento emotivo protagonizado por Sofía Chacón Chale, de ocho años, que fungió como policía honoraria por un día, quien agradeció a las y los elementos por cuidar la ciudad y permitir que las familias vivan con tranquilidad.

Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que reconocer a la Policía es también reconocer la paz cotidiana, el orden y la seguridad que muchas veces se dan por sentados, pero que se construyen todos los días con trabajo silencioso y entrega constante.

¿No lo cree así, amable lector?