Es el que bien harían en echar las autoridades competentes a la licencia de construcción de la terminal de Autobuses de Oriente (ADO) en la capital del Estado, a fin de corroborar bajo qué condiciones fue emitida por la administración del ex presidente municipal de Othón P. Blanco, Eduardo Espinosa Abuxapqui, más aún cuando al día de hoy son los propios viajeros quienes están pagando las consecuencias del cúmulo de irregularidades que presenta el inmueble, entre estas la falta de estacionamiento.
Y es que resulta inconcebible que pese a haber sido presentada en su momento como una de las más modernas del país, al ser supuestamente “amigable” con el medio ambiente, dados sus sistemas de ahorro de energía y tratamiento de aguas residuales, entre otras particularidades; la terminal en cuestión al día de hoy no sólo altere el libre tránsito en una de las vialidades más importantes de Chetumal como lo es la avenida Insurgentes, sino que resulte por demás peligrosa para quienes, invariablemente, en las llamadas “horas pico”, se ven obligados a estacionarse en doble y hasta en triple fila, con los ya conocidos riesgos que esto representa.
En este sentido, no se puede perder de vista que si bien los altos ejecutivos de ADO no han tenido empacho en presumir que pertenecen a una empresa “socialmente responsable”, únicamente hayan destinado un cajón de estacionamiento para las personas con alguna discapacidad, amén de que los servicios sanitarios están en un segundo nivel y las rampas de acceso no sólo están mal ubicadas, sino que no cumplen con las especificaciones adecuadas.
Al respecto, no estaría de más que, ante estas y otras irregularidades que se han documentado plenamente, las instancias correspondientes procedan cuanto antes a escudriñar el proyecto original de esta terminal, a fin de determinar que sus características cumplan con las normas establecidas y los permisos hayan sido otorgados con estricto apego a la Ley.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que esta problemática sea atendida con la seriedad y la prontitud que amerita, ya que una terminal como esta, por donde se le quiera ver, en nada contribuye a los grandes esfuerzos que se están haciendo para detonar el desarrollo turístico del Sur del Estado.
¿No lo cree así, amable lector?