La que brilló por su ausencia en el Ayuntamiento de Tulum durante el nombramiento

del nuevo tesorero municipal, una decisión que, lejos de fortalecer la confianza ciudadana tras la salida del anterior responsable de las finanzas, terminó generando más cuestionamientos que certezas, al realizarse mediante una sesión virtual y con señalamientos de falta de documentación por parte de la propia síndica municipal.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el Cabildo aprobó por mayoría la designación de Rubén Raziel Ek Cruz como nuevo tesorero municipal, funcionario que tendrá bajo su responsabilidad la administración de cientos de millones de pesos del erario. Sin embargo, el procedimiento estuvo marcado por la inconformidad de la síndica Rifka Queruel Nussbaum, quien votó en contra al advertir que no se presentó un expediente completo que acreditara el cumplimiento de los requisitos legales para ocupar el cargo.
En este tenor, resulta inevitable recordar que este relevo ocurre apenas después de la renuncia del anterior tesorero, derivada del escándalo que provocó su detención en el Aeropuerto Internacional de Cancún. 
Al respecto, la controversia creció cuando la propia síndica denunció que la transmisión oficial fue interrumpida mientras exponía los argumentos de su voto. Si realmente se trató de problemas tecnológicos, corresponde al Ayuntamiento demostrarlo; de lo contrario, la percepción pública difícilmente dejará de asociarlo con un intento por silenciar la única voz que cuestionó el procedimiento.
Cuando se designa al responsable de administrar el dinero de los contribuyentes, la legalidad debe ir acompañada de absoluta transparencia. Más aún cuando quien advierte posibles omisiones documentales es la representante legal del propio Ayuntamiento y responsable de vigilar la hacienda municipal.
Con base en lo anterior, no queda más que señalar que la confianza ciudadana no se construye con votaciones apresuradas ni con sesiones a distancia cuando existen temas de alta relevancia pública. Se fortalece permitiendo que la sociedad conozca, observe y evalúe cada decisión relacionada con el manejo de los recursos públicos. En Tulum, lamentablemente, la oportunidad de recuperar esa confianza terminó convirtiéndose en una nueva fuente de dudas.
¿No lo cree así, amable lector?