La que ha ponderado el Gobierno del Estado en el ejercicio de los recursos públicos, es la que le permitió no sólo estabilizar las finanzas estatales ante el desorden que se heredó de la anterior administración, sino amortizar en 186.5 millones

de pesos la deuda pública.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, fue la titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), Yohanet Torres Muñoz, quien señaló que, si bien la entidad está estigmatizada por su deuda pública, la cual asciende a 19 mil millones de pesos, al día de hoy se continúa cumpliendo en tiempo y forma con las obligaciones de la misma, gracias a la política de austeridad y racionalidad que se ha mantenido desde el inicio de la actual administración, lo que ha generado notables ahorros que se han aplicado cuidadosamente en rubros prioritarios para procurar que las finanzas sean sanas.
En este sentido, y tras dejar en claro que a Quintana Roo se le cataloga por la deuda que tiene en relación con el número de habitantes, la antes citada expuso que la entidad ha logrado salir del llamado semáforo rojo y colocarse en el amarillo, ya no sólo por el refinanciamiento que se realizó en condiciones verdaderamente favorables para el erario estatal, sino por el estricto cumplimiento en los pagos correspondientes.
Al respecto, la funcionaria sostuvo que no obstante las adversidades que se han tenido que sortear dada la difícil situación económica que se vive en el país, el Gobierno del Estado, amén de que no ha solicitado más préstamos, disminuyó notablemente las tasas de interés con el refinanciamiento ya citado, y es así como hoy dispone de más recursos para fortalecer los programas sociales y, en consecuencia, atender puntualmente las necesidades más apremiantes de la población.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar la importancia de que la actual administración, contrario a lo que fue el común denominador entre sus antecesoras, continúe apostando a la transparencia, la honestidad y la rendición de cuentas para hacer frente a sus compromisos y, con ello, dé por desterrada cualquier posibilidad de endeudar más a los quintanarroenses.
¿No lo cree así, amable lector?