Es la que, sin lugar a dudas, deberá prevalecer entre los afiliados al Sindicato Unico de Choferes de Automóviles de Alquiler (Suchaa), a fin de que la contienda electoral que hoy protagonizarán en la capital del Estado se desarrolle sin mayores contratiempos.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, luego de una intensa campaña que, como era de esperarse, transcurrió prácticamente en calma, salvo algunas excepciones que no pasaron a mayores, este domingo los socios concesionarios del Sur del Estado acudirán a las urnas para decidir el futuro del gremio taxista entre cualquiera de los tres contrincantes que fueron debidamente acreditados con base en los requisitos de la convocatoria que se emitió en tiempo y forma: Sergio Cetina Valle, de la Planilla Azul; Jaime Peraza, de la Amarilla, y Héctor Pérez Rivero, de la Blanca.
En este sentido, no se puede perder de vista que, por primera vez en la historia del Suchaa, hoy por hoy una de las organizaciones más representativas de la región, la elección de su nuevo dirigente se realizará por medio del voto libre y secreto, y no por decisión de la asamblea, lo cual, sin lugar a dudas, habla muy bien de la madurez política y democrática que prevalece entre sus agremiados, de ahí la importancia de que todos y cada uno de ellos pongan de su parte para que los comicios se lleven a buen término y al margen de cualquier encono o enfrentamiento que, definitivamente, lejos de abonar al beneficio de los chafiretes, los acabe perjudicando.
Al respecto, vale la pena destacar que ante la toma de las instalaciones del sindicato por un grupo de supuestos ruleteros encabezados por Juan Interián, hecho que recibió la condena unánime de la gran mayoría de los integrantes de la organización, las elecciones se realizarán en el Salón Bellavista de Chetumal, el cual ya está debidamente acondicionado para dicho proceso interno.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que esta jornada sin precedente, como todos esperan, transcurra en un marco de civilidad y absoluta calma, de tal suerte que, al final de cuentas, haciendo uso de su voluntad mayoritaria, los verdaderos ganadores sean los propios trabajadores del volante.
¿No lo cree así, amable lector?