Es la que ayer marcaron la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Heyden Cebada Rivas, al inaugurar el primer Juzgado Familiar de Primera Instancia en Bacalar, un espacio que representa un avance significativo en
el acceso a la justicia para miles de familias de la región.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Ejecutivo destacó que este nuevo órgano permitirá acercar los servicios del Poder Judicial a las y los habitantes de Bacalar y de sus 58 comunidades, quienes anteriormente, durante años, debían trasladarse hasta Chetumal para resolver sus asuntos legales, lo que representa un nuevo episodio en donde la justicia deja de ser un trámite lejano para estar al alcance de todas y de todos, con base en un Gobierno humanista, con corazón feminista, al que cada caso, cada familia y cada historia, claro que le importa.
En este sentido, Heyden Cebada Rivas reconoció el acompañamiento del Gobierno del Estado para fortalecer la infraestructura judicial y destacó que este nuevo espacio permitirá brindar un acceso real y digno a la justicia, y es así como explicó que atenderá temas relacionados con divorcios, pensiones alimenticias, guardia y custodia de menores, convivencias, adopciones, reconocimiento de hijas e hijos y patria potestad, entre otros procedimientos que buscan garantizar el bienestar y la protección legal de las familias.
Al respecto, no se puede perder de vista que este juzgado también representa un acceso efectivo a la justicia, con instalaciones adecuadas y personal capacitado, lo que permitirá reducir los traslados, los gastos, agilizar los procesos y disminuir la carga en los juzgados de Chetumal.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por la Gobernadora en cuanto a que en las administraciones diferentes de la Cuarta Transformación, la justicia dejó de ser un privilegio para convertirse en lo que siempre debió haber sido: Un derecho humano, digno, eficiente y accesible para todas y todos.
¿No lo cree así, amable lector?