Es la que no estaría de más que le tomaran los chetumaleños a la titular de la subdelegación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en la Zona Sur, Zazil Rodríguez Pedraza, a fin de que se corrobore plenamente si la sucursal de La Gas en Chetumal está despachando litros completos de combustible o, en caso contrario, se le aplique la sanción correspondiente.
Y es que tal y como dimos cuenta con oportunidad, la antes citada señaló la imperiosa necesidad de que todo aquel que sospeche que dicha gasolinera les está robando, acuda a la sede de la Profeco en la capital del Estado, a fin de canalizar su queja a las oficinas centrales, mismas que son las encargadas de verificar que las diversas estaciones de servicio del país cumplan con la normatividad establecida y no incurran en abusos en contra de los consumidores.
En este sentido, no se puede perder de vista que ha sido a través de nuestras páginas como numerosos ciudadanos, al tiempo que se han manifestado en contra de la negligencia que impera entre los trabajadores de esta empresa, quienes no tienen empacho en fumar y utilizar sus teléfonos celulares a unos cuantos pasos de las bombas despachadoras, sin tomar en cuenta el peligro que esto representa, también han sido puntuales en señalar que en las más de las veces son timados al no recibir la cantidad exacta de gasolina por la que están pagando.
Al respecto, fue la propia funcionaria quien, al tiempo que reconoció el cúmulo de inconformidades que se han hecho públicas, insisitió en que las mismas sean formalizadas, ya que la Profeco no puede actuar “de oficio” y, en el caso específico de las gasolineras, es una unidad especial de inspectores de la Ciudad de México la que se encarga de documentarlas y realizar los operativos en cuestión de manera por demás discreta para evitar cualquier filtración que alerte a los denunciados.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que esta recomendación no se eche en saco roto, a fin de que sean los propios afectados los que metan en cintura a este consorcio que, insistimos, no sólo continúa retando a la tragedia, sino que ahora, y ahí están los testimonios que lo confirman, está esquilmando el bolsillo de muchos chetumaleños.
¿No lo cree así, amable lector?