El que hoy impera al interior de la administración pública estatal, es el que ayer puso de manifiesto el oficial mayor del Gobierno del Estado, Manuel Alamilla Ceballos, al señalar que en coordinación con la Secretaría de la Contraloría del Estado (Secoes), a cargo de Rafael Antonio del Pozo Dergal, ya se está trabajando para acabar con la corrupción en el manejo de propiedades públicas como vehículos, recursos materiales o personal adscrito a las diversas dependencias u organismos estatales.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el antes citado sostuvo que desde el inicio de su gestión, el Gobernador Carlos Joaquín González fue claro al señalar que su administración marcharía con la bandera del combate a la corrupción y giró instrucciones precisas para que se tomaran medidas que permitieran evitar el desgaste de los recursos disponibles, cuando estos no se utilicen para temas estrictamente laborales, acabando así con lo que sucedía en anteriores administraciones donde era común que algunos servidores públicos emplearan descuidadamente los vehículos oficiales para pasear.
En este sentido, el funcionario recalcó que, sin excepciones, se tomarán medidas contra aquellos servidores públicos que usen vehículos oficiales en días inhábiles o participen en eventos electorales; puntualizando que está estrictamente prohibido ordenar o permitir que el personal al servicio del Gobierno del Estado participe en favor o en contra de cualquier partido político o candidato.
Al respecto, el entrevistado hizo un llamado a los ciudadanos para que, en caso de que detecten el mal uso de los recursos públicos, realicen sus denuncias a través de la línea telefónica 01 800 84 977 84, o bien, en la página Web denuncia.qroo.gob.mx., con la certeza de que las mismas serán debidamente investigadas para aplicar las sanciones que correspondan.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar lo afirmado por Alamilla Ceballos en cuanto a que, al día de hoy, los servidores públicos tienen la obligación de bien las cosas y respetar las leyes para poner el ejemplo a la sociedad, demostrando en los hechos que “el buen juez por su casa empieza”.
¿No lo cree así, amable lector?