Así fue el llamado que hizo ayer el coordinador de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN) en la XV Legislatura del Congreso del Estado, Fernando Levín Zelaya Espinoza, al Gobierno Federal, a fin de que, a la brevedad posible, destine los recursos suficientes para atender el problema del recale de sargazo tanto en la Grand Costa Maya como en el resto del litoral quintanarroense.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el antes citado hizo mención de los graves perjuicios que está causando este capricho de la naturaleza a las miles de familias que dependen de la llamada “industria sin chimeneas”, mismas que, con justa razón, en la antesala de la próxima temporada vacacional de Semana Santa se encuentran sumamente preocupadas.
En este sentido, el legislador recordó que la semana pasada, a propuesta de su compañera de bancada, Gabriela Angulo Sauri, presidenta de la Comisión de Turismo y Asuntos Internacionales, el Congreso del Estado emitió un exhorto a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para que tome cartas en el asunto y de manera coordinada con los Ayuntamientos ponga en marcha un programa emergente de limpieza de playas para la recolección y destino final de las miles de toneladas de algas marinas que hoy están afectando a los principales destinos turísticos de la entidad.
Al respecto, Zelaya Espinoza lamentó que, amén de que la dependencia arriba señalada no ha respondido a dicha petición, ahora la delegación estatal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) se atreva a amenazar con multar a las brigadas municipales integradas junto con los prestadores de servicios, so pretexto de que la titánica labor que están realizando por el bien del turismo, atenta contra la normatividad vigente en materia ambiental.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que los altos mandos de la Semarnat no echen en saco roto este requerimiento con carácter de urgente y, al tiempo que dispongan de lo necesario para resolver la problemática en cuestión, le asesten un fuerte jalón de orejas al personal de la Profepa y a su delegado, Javier Castro Jiménez, quienes como reza el dicho popular: “Están viendo la tempestad y no se hincan”.
¿No lo cree así, amable lector?