La de descontento entre las y los chetumaleños fue la que generó la reciente instalación
de una barrera metálica en el área que alguna vez funcionó como estacionamiento del estadio de béisbol Nachan Ka’an, uno de los íconos históricos del deporte en la capital quintanarroense.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, colonos y deportistas alzaron la voz, no sólo por la obstrucción visual que representa esta estructura, sino por su aparente uso con fines publicitarios, aprovechando la cercanía con el aeropuerto y la estación del Tren Maya, siendo que, para muchos, esto representa una forma más de contaminación visual, pero también un nuevo capítulo en el abandono del emblemático inmueble.
En este tenor, no se puede perder de vista que el Nachan Ka’an, alguna vez hogar de los Tigres de Quintana Roo y sede de importantes eventos deportivos y culturales, está en condiciones de franco deterioro, pese a su relevancia histórica, y es así como lleva más de una década sin mantenimiento ni acciones claras para su rehabilitación, lo cual, por donde se le quiera ver, resulta inaceptable.
Al respecto, tampoco se puede perder de vista que, actualmente, el estadio está bajo la administración de la Agencia de Proyectos Estratégicos de Quintana Roo (Agepro), pero según el presupuesto estatal vigente, no se contempla inversión alguna para su rescate o renovación, pese a que la comunidad chetumaleña ha expresado la urgente necesidad de recuperar este espacio que, más allá de su función deportiva, es parte del patrimonio urbano y cultural de la ciudad, de ahí la importancia de que más allá del uso de las nuevas estructuras metálicas, se dé prioridad al rescate de este sitio.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que este yerro se rectifique para que las y los chetumaleños puedan disponer de este emblema de la ciudad, pero, eso sí, en condiciones dignas que sigan abonando a la identidad y al sentido de pertenencia a esta tierra.
¿No lo cree así, amable lector?