El del Gobernador Carlos Joaquín González, como la pieza fundamental que permitió el traslado de Mario Villanueva Madrid al Centro de Reinserción Social de Chetumal (Cereso), es el que, invariablemente, se tiene que reconocer en toda la extensión de la palabra.

Y es que si bien algunas voces de esas que nunca faltan, para no variar, han tratado de desvirtuar la realidad en torno a este hecho que sorprendió a más de uno a lo largo y ancho de la entidad, lo cierto es que el mismo nada tuvo que ver con una cuestión política y mucho menos con una “hazaña” de algún abogado en particular, sino con un acto de entera  humanidad, derivado de las complicaciones de salud que aquejan al ex Gobernador a causa de un problema de la próstata que requiere cuanto antes de una intervención quirúrgica y de lo que se conoce como Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
En este sentido, se sabe que ante las carencias que se tienen en el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi), ubicado en el Estado de Morelos, en cuanto a la infraestructura hospitalaria necesaria para la atención de una emergencia médica, fue el mismísimo titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Alfonso Navarrete Prida, quien una vez enterado de la crítica situación de Villanueva Madrid envió una carta a Joaquín González en la que le expresó la total disposición del Ejecutivo Federal de trasladarlo a Chetumal para continuar con el proceso penal que obra en su contra por el delito de lavado de dinero, ya no sólo en mejores condiciones, sino cerca de su familia.
Al respecto, el jefe del Ejecutivo, en respuesta a dicha misiva, no sólo aceptó de inmediato que Villanueva Madrid fuera internado en el Cereso de la capital del Estado, sino que, incluso, dispuso lo necesario para que esto sucediera en el menor tiempo posible.
Con base en lo anterior, y porque así hay que decirlo, con todas sus letras, no queda más que esperar que esos “iluminados” de siempre dejen de hacerse bolas y reconozcan que el hecho de que Villanueva Madrid fuera traído de regreso a su tierra, mucho tiene que ver con la entereza y sensibilidad del Gobernador, ya que si él no hubiera dado su anuencia, esto difícilmente hubiera ocurrido.
¿No lo cree así, amable lector?