Así y sólo así puede calificarse la actitud de los representantes de la empresa Villas Solaris, S. de R. L. de C. V., quienes ayer, una vez más, ignoraron el llamado del Ayuntamiento de Benito Juárez para acreditar los permisos que obtuvieron para la construcción del hotel Gran Solaris Cancún en Playa Delfines, cuyas obras están suspendidas desde el pasado día 15.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, fue el propio secretario de la Comuna, Guillermo Andrés Brahms González, quien señaló que el hecho de que los antes citados se nieguen a aclarar lo relativo a las autorizaciones que les fueron expedidas en su momento, no implica que se deje de revisar el caso, por lo que las investigaciones continuarán y una vez que se tenga el dictamen correspondiente, este contendrá no sólo las valoraciones de la autoridad municipal, sino también esta falta de colaboración.
En este sentido, el funcionario recordó que los apoderados de dicho consorcio, como informamos en su oportunidad a través de nuestras páginas, tenían un plazo de cinco días -el cual expiró ayer- para expresar lo que a su derecho convenga luego de la suspensión del proyecto, siendo que, no obstante su reiterada negativa, todavía pueden presentar una justificación válida a fin de que se les otorgue una prórroga para presentar la documentación que avale la edificación del mencionado centro de hospedaje en la que hoy por hoy es la última ventana al mar que le queda a los cancunenses.
Al respecto, se sabe que los representantes de Villas Solaris, S. de R. L. de C. V., pese a que es un derecho que la Ley les confiere, tampoco han presentado recurso legal alguno en contra de las disposiciones del Ayuntamiento benitojuarense, por lo que a decir del propio Brahms González, el procedimiento en cuestión seguirá su curso y la suspensión de las obras se mantendrá vigente el tiempo que sea necesario.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que los promotores de este polémico hotel que se asentaría en una zona de anidación de tortugas marinas rompan el silencio a la brevedad posible, bajo el entendido de que, como dice el dicho, “el que nada debe, nada teme”.
¿No lo cree así, amable lector?