La de garantizar procesos más justos, atención integral y mejores oportunidades de reinserción para las

féminas privadas de la libertad, es la que está cumpliendo puntualmente la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa, con la firma del convenio general de colaboración “Mujer Reintégrate”, una estrategia que busca transformar las condiciones dentro de los centros penitenciarios de Cancún y Chetumal, por primera vez en el país.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, durante el evento, y con la presencia del magistrado Benjamín Rubio Chávez, director general del Instituto Federal de Defensoría Pública, la titular del Ejecutivo destacó que este acuerdo representa un acto de humanidad y un compromiso para que ninguna mujer en prisión permanezca en el olvido, y es así como subrayó que actualmente más de 250 enfrentan procesos legales en el Estado, de las cuales sÓlo 16% cuenta con sentencia, mientras el 84% permanece en prisión preventiva, una situación que, dijo, afecta su estabilidad emocional, a sus familias y dificulta las posibilidades de reconstruir su vida.

En este sentido, la mandataria expuso que el programa “Mujer Reintégrate” ha permitido brindar acompañamiento psicológico, asesoría jurídica, servicios de salud, talleres, lentes graduados, actividades físicas y espacios productivos, tan sólo en Cancún y Chetumal a 245 féminas y nueve niñas, algo que resulta inédito en la entidad.

Al respecto, Lezama Espinosa señaló que el convenio consolida este trabajo y abre nuevas rutas hacia la reinserción social, mediante una colaboración transversal entre la Secretaría de las Mujeres, el Poder Judicial, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Defensoría Pública Federal y Estatal, así como la organización EQUIS Justicia para las Mujeres, poniendo especial énfasis en aquellas de origen indígena que enfrentan barreras adicionales por idioma, pobreza y falta de defensoría adecuada.

Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por la Gobernadora en cuanto a que cuando una mujer recupera la esperanza, transforma todo lo que toca; y ahí es donde la política pública se vuelve vida real, de ahí su firme voluntad de que cada una de ellas tenga acceso a atención emocional, respaldo jurídico y oportunidades reales para reconstruir su futuro.

¿No lo cree así, amable lector?