Es el que hoy embarga a todos los que laboramos en Diario de Quintana Roo, ante la irreparable pérdida de la señora Reina Isabel González Caamal, una gran mujer cuyo legado de lealtad, entrega y compromiso, indudablemente, será muy difícil de igualar.
Ampliamente conocida por su probada capacidad, su sencillez, su don de gente y la alegría que siempre la caracterizó, “Reinita” llegó a convertirse en una pieza fundamental en el engranaje de esta Casa Editora, y es así como su eficiencia, su perseverancia y el alto sentido de responsabilidad que en todo momento le imprimió a su trabajo, hoy nos lleva a recordarla con admiración, pero sobre todo, con absoluto respeto.
En este tenor, no podemos menos que reconocer que “Reinita”, y ahí están los hechos que lo confirman, era una chetumaleña de buena madera que nunca se rindió ante las adversidades que la vida misma le puso enfrente, y es así como su ejemplo de mujer trabajadora, valiente y tenaz, habrá de prevalecer por siempre en los corazones de quienes tuvimos la fortuna de conocer su inquebrantable voluntad de hacer bien las cosas, su amabilidad a toda prueba y esa mano amiga que siempre tuvo extendida para todo aquel que la necesitara.
Sin temor a equivocarnos, si bien podemos afirmar que el vacío que hoy deja “Reinita”, definitivamente, será muy difícil de llenar, estamos ciertos de que la mejor forma de honrar su memoria, como ella misma lo decía, es continuar trabajando todos los días para hacer frente a los nuevos retos y responder con creces a la confianza de nuestros lectores, en otras palabras, para seguirnos manteniendo como esa empresa líder por la que luchó y se esforzó hasta el último día de su existencia.
En conclusión, no nos queda más que agregar que el recuerdo de “Reinita” prevalecerá por siempre en Diario de Quintana Roo, ya no sólo porque fue una extraordinaria compañera de trabajo de la que estamos y seguiremos estando orgullosos, sino una excelente madre de familia cuya esencia de amor, lucha y sacrificio, sin lugar a dudas, será muy dificil de olvidar.
Descanse en paz.