Así resulta que las autoridades de Protección Civil, tanto estatales como municipales, a la brevedad posible se den una vuelta por la estación de servicio de la empresa La Gas, ubicada en la avenida  Insurgentes en la capital del Estado, a fin de constatar que su personal cumpla estrictamente con las medidas de seguridad establecidas por la Ley.

Y lo anterior viene a colación luego de que el pasado fin de semana, tal y como dimos a conocer con oportunidad a través de nuestras páginas, uno de los  trabajadores de dicho consorcio fue fotografiado cuando fumaba a escasos metros de las bombas despachadoras de combustible, lo cual, como es de suponerse, desató la indignación de numerosos ciudadanos que, conscientes del peligro que esto representa ante el latente riesgo de una explosión, demandaron la pronta intervención de aquellos cuya responsabilidad es precisamente salvaguardar la integridad de la población.
En este sentido, fue el propio presidente de la Comisión de Seguridad Pública, Policía Preventiva, Tránsito y Protección Civil del Cabildo de Othón P. Blanco, Andrés Blanco Cruz, quien señaló que lo ocurrido es verdaderamente preocupante, por lo que de ninguna manera puede considerarse como un caso “aislado” ni mucho menos pasar desapercibido, de ahí la necesidad de iniciar cuanto antes una investigación para deslindar responsabilidades y aplicar las sanciones que correspondan, entre estas, hasta la clausura de la citada gasolinera.
Al respecto, no se puede perder de vista que, además de lo arriba señalado, otra de las asignaturas pendientes que se tienen hasta el momento es la relativa a la estación de servicio de Gas Tomza, ubicada en el cruce de las avenidas Maxuxac y Constituyentes, la cual no sólo opera al lado de un negocio de carnitas, sino que, como si no bastara con esto, también ha sido señalada por no cumplir con los protocolos de Protección Civil en cuanto al llenado y la distribución de cilindros que, en las más de las veces, se encuentran en mal estado.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que las autoridades competentes tomen nota de estas irregulares que, definitivamente, no pueden ser motivo de una simple “amonestación”, sino de un correctivo ejemplar, ya que la negligencia que impera en estas empresas, como se ha podido comprobar, hoy está poniendo en riesgo la vida de miles de chetumaleños.
¿No lo cree así, amable lector?