Y en toda la extensión de la palabra fue el encuentro que sostuvo la Gobernadora del Estado
, Mara Lezama Espinosa, con el comisario europeo, Josef Síkela, y el secretario de Cambio Climático y Desarrollo de la Semarnat, José Luis Samaniego Leyva, con el propósito de fortalecer los lazos de cooperación internacional en materia de economía circular y el aprovechamiento sostenible del sargazo.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, en el marco de la visita de una delegación de la Unión Europea a Quintana Roo, la titular del Ejecutivo destacó que la entidad se consolida como un referente mundial en innovación ambiental, al transformar un desafío ecológico en una oportunidad de desarrollo, dejando en claro que si bien el sargazo es un fenómeno natural que no podemos evitar, sí podemos decidir cómo enfrentarlo, y es así como su administración decidió hacerlo con responsabilidad, innovación y visión de futuro.
En este sentido, el titular de la SEMA, Oscar Rebora Aguilera, destacó la relevancia de que Quintana Roo cuente con la primera planta piloto de biogás en México, y explicó que tras un estudio detallado, se identificaron factores que confieren viabilidad técnica al proyecto, el cual ya cuenta con las certificaciones correspondientes, resaltando sus múltiples beneficios ambientales, económicos y sociales del proyecto.
Al respecto, cabe señalar que se estima que dos plantas podrían procesar hasta 300 toneladas de sargazo por día, lo que permitiría consolidar un círculo virtuoso de detección, monitoreo y atención.
Con base en lo anterior, y dado que la Gobernadora reconoció el respaldo de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y agradeció el acompañamiento de la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, para llevar a buen término este proyecto, no queda más que hacer eco de su afirmación de que más allá de mantener las playas limpias, lo que se busca es preservar el equilibrio de los ecosistemas, ya que en Quintana Roo estamos ciertos de que cuidar el mar, es cuidar la vida.
¿No lo cree así, amable lector?