Las que hoy vuelven a latir con fuerza en la reapertura de la zona arqueológica de Muyil
, encabezada por la Gobernadora Mara Lezama Espinosa, junto con el secretario técnico del INAH, José Luis Perea González, en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, donde historia, identidad y futuro vuelven a encontrarse.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, Muyil no es únicamente un vestigio arqueológico más. Se trata de un antiguo puerto interior maya, articulado por canales navegables que durante siglos conectaron la laguna con el Caribe, convirtiéndolo en un punto estratégico de intercambio económico, cultural y simbólico para la civilización maya.
En este tenor, la reapertura va más allá del rescate físico de monumentos. Los trabajos realizados permiten hoy brindar er nuevos servicios a turistas y visitantes: Una Unidad de Servicios, sala de inducción, oficinas administrativas, áreas de exhibición y comercialización de artesanías y alimentos, senderos renovados, señalética, espacios de descanso y un campamento para arqueólogos, todo bajo un enfoque de turismo responsable.
Al respecto, la Gobernadora fue enfática al señalar que reabrir Muyil es un acto de memoria e identidad, pero también de justicia social. Destacó que, por primera vez, las comunidades de Felipe Carrillo Puerto dejan de ser espectadoras pasivas del desarrollo turístico para convertirse en protagonistas, a través de cooperativas y actividades productivas que impulsan la prosperidad compartida.
No es menor la ubicación estratégica del sitio. La cercanía con el aeropuerto internacional “Felipe Carrillo Puerto” de Tulum y con la estación del Tren Maya abre una nueva ventana de oportunidades para el Sur del Estado, detonando una afluencia turística que puede y debe traducirse en bienestar comunitario.
Cabe destacar que, como lo subrayó el INAH, Muyil representa una continuidad histórica viva. Sus conocimientos, su cosmovisión y su relación equilibrada con la Naturaleza siguen presentes en las lenguas, saberes y prácticas de los pueblos mayas contemporáneos, recordándonos que la historia no sólo está grabada en piedra.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que cuando el desarrollo se construye desde la raíz, con identidad y comunidad, el futuro se vuelve sostenible.
¿No lo cree así, amable lector?