El que hoy intenta frenar el proyecto turístico Perfect Day en Mahahual,
una inversión calificada como la más importante en la historia del Sur de Quintana Roo, a partir de una narrativa ambiental que, más que sustentarse en criterios técnicos, se apoya en la presión política y mediática.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el presidente del Consejo Ciudadano de Planeación Municipal, Jaime Aguilar Cheluja, defendió con claridad el proyecto impulsado por Royal Caribbean, advirtiendo que quienes buscan detenerlo recurren al litigio y al activismo, bajo el disfraz de una supuesta defensa del medio ambiente.
En este tenor, aclaró que las versiones sobre la ausencia de una consulta pública carecen de sustento legal, pues este mecanismo es obligatorio únicamente cuando los programas de planeación municipal se elaboran por primera vez o se actualizan de manera total, lo cual no ocurrió en este caso.
Al respecto, precisó que no hubo modificación alguna al Plan de Desarrollo Urbano (PDU) de Mahahual. Lo que se realizó fue una reconfiguración de usos de suelo y parámetros de aprovechamiento en una fracción de 107.67 hectáreas, equivalente apenas al 3.19% de las 3,373.25 hectáreas que integran el PDU vigente.
Cabe destacar que dicha reconfiguración fue publicada en el Periódico Oficial del Estado el 5 de diciembre de 2025, cumpliendo con los procedimientos legales establecidos y ejerciendo un derecho que asiste a cualquier propietario en Quintana Roo.
Subrayó que el estudio justificado se elaboró con tecnología LiDAR y drones de alta precisión, lo que permitió delimitar correctamente el humedal y corregir vicios del PDU aprobado en 2021, que paradójicamente permitía construcciones dentro del manglar, situación que detonó asentamientos irregulares en la zona.
Bajo este nuevo esquema, se establece densidad cero en áreas de preservación, se incrementa la superficie de conservación y se garantiza el flujo hidrológico mediante infraestructura elevada sobre pilotes.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que el fondo del conflicto ha dejado de ser técnico para convertirse en una disputa política que enfrenta, de manera artificial, al desarrollo con el medio ambiente, cuando ambos pueden coexistir con planeación y legalidad.
¿No lo cree así, amable lector?