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Claras.

Y en toda la extensión de la palabra, fueron las científicas Rosa Elisa Rodríguez Martínez y Brigitta Ine Van Tussenbroek

al señalar que, al día de hoy, es prioritario destinar más recursos y protección integral para la atención del sargazo, a fin de evitar implicaciones económicas y ecológicas, más aún cuando, si bien hay notables avances sobre el tema en México, estos son aún insuficientes ante la magnitud del problema que ocasiona la macroalga.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, ambas especialistas, en el marco del Día Mundial de la Tierra, impartieron la conferencia magistral “Arribazones de sargazo en el Caribe Mexicano”, y fue ahí donde Rodríguez Martínez puntualizó que hay probabilidades de que a futuro lleguen otro tipo de algas a las costas, como ha sucedido en otras partes del mundo, las cuales afectarían gravemente los ecosistemas y las pesquerías, de ahí la importancia de que, desde casa, se inicien acciones para reducir el cambio climático y la contaminación al planeta.
En este sentido, Ine van Tussenbroek acotó que el sargazo es un problema complejo y no hay solución sencilla, ya que, además de que se requiere de la participación de todos para atenderlo, se hace imperante entender que vivimos en un lugar increíble, con recursos invaluables como el mar, el sol y el azul turquesa del Mar Caribe que eran gratuitos, pero ahora no lo son, toda vez que, a la fecha, se tienen que hacer grandes esfuerzos financieros para preservar los ecosistemas, mismos que, una vez que colapsen, ya no hay cuenta de reinicio.
Al respecto, la Subsecretaría de Política Ambiental de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), a cargo de Efraín Villanueva Arcos, al invitar a todas y a todos los participantes en esta conferencia a fomentar el equilibrio entre las necesidades económicas, sociales, ambientales y futuras, reafirmando el desarrollo sostenible, recordó el trabajo permanente que se realiza junto con los Ayuntamientos y la Secretaría de Marina (Semar) para atender el recale de la macroalga tanto en el mar como en el litoral quintanarroense.
Con base en lo anterior, no queda más que hacer eco del llamado de estas científicas, a fin de que todos pongan su grano de arena y, con ello, se pueda combatir este capricho de la naturaleza de forma más eficiente.
¿No lo cree así, amable lector?