Franco.

Así fue el Gobernador Carlos Joaquín González al señalar que la paz no se construye sola, y es así como, al día de hoy, necesitamos

apostar a la solidaridad y a la confraternidad de todas y todos para promover la unión, no la segregación ni la separación.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el jefe del Ejecutivo junto con organizaciones de la sociedad civil, representantes de cámaras empresariales, instituciones académicas y autoridades de los tres niveles de Gobierno, instaló el Consejo Quintanarroense para la Construcción de la Paz y la Reconciliación (Coqpare), el cual está llamado a ser un espacio de encuentro y de diálogo donde se fortalecerán la identidad, la dignidad, la independencia, la autonomía y la libertad de las personas.
En este sentido, y acompañado por el subsecretario de Gobernación, Rabindranath Salazar, el mandatario, luego de explicar que el consejo en cuestión tiene como prioridad fomentar la educación como motor de la paz y asegurar las condiciones laborales en beneficio de este valor, hizo un llamado a no bajar la guardia contra la discriminación y la violencia contra las mujeres, los pueblos indígenas, los migrantes y los que menos tienen, dejando en claro la importancia de que las oportunidades de progreso sean equitativas desde la niñez, para así poder asegurar una movilidad social que realmente beneficie a la población.
Al respecto, Julián Aguilar Estrada, rector de la Universidad Tecnológica de Cancún, sede del evento, indicó que el inicio de la construcción de una cultura de paz y reconciliación permitirá abonar al beneficio de Quintana Roo, ya que cada integrante podrá aportar y todos juntos construir.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por el Gobernador en cuanto al importante papel que jugará este consejo, el cual, en aras de fortalecer la cultura de la paz, se encargará de crear los puentes de comunicación que sean necesarios para aspirar a consolidar un Estado plural e inclusivo en el que todas las voces sean escuchadas y, en consecuencia, se pueda forjar un mejor futuro para las y los quintanarroenses.
¿No lo cree así, amable lector?