Necesidad.

La de trabajar en el desarrollo de políticas públicas, prácticas de Gobierno abierto y el impulso a la participación ciudadana para enfrentar la corrupción,

hoy por hoy uno de los mayores desafíos que se tiene en el país, es la que ayer resaltó el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política de la XVI Legislatura del Congreso del Estado (Jugocopo), Eduardo Martínez Arcila.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, al dar la bienvenida a los ponentes y asistentes al Panel por la Transparencia y el Combate a la Corrupción, el cual tuvo lugar en la capital del Estado, el antes citado aseguró que existe un gran malestar entre la sociedad debido a la corrupción y que este, en las más de las veces, se traduce en apatía hacia el involucramiento en los caminos que nos provee la democracia, como es la participación de los ciudadanos y las ciudadanas en todos los ámbitos.
En este sentido, el líder cameral, al tiempo que consideró que se debe orientar a la ciudadanía con responsabilidad, estableciendo políticas más agresivas que contribuyan a la búsqueda de la verdad, más aún en los tiempos actuales cuando se multiplican las noticias falsas en las redes sociales, dijo que se debe fortalecer la educación contra la corrupción, con el fin de formar personas con la virtud de la prudencia, la honestidad y la transparencia en sus actos.
Al respecto, el rector de la Universidad Pedagógica del Caribe, José Sixto Jiménez Vielsa, consideró que este conversatorio producirá una sana retroalimentación de experiencias de lo local a lo internacional, ya que la corrupción es un flagelo que va mutando y encontrando nuevas formas de dañar y, por tanto, las políticas públicas de transparencia y combate a la misma también deben estar en actualización permanente y constante, puntualizando que ningún esfuerzo, por humilde que sea, sobra en esta batalla.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar lo afirmado por Martínez Arcila en cuanto a que serán los ciudadanos virtuosos quienes nos darán Gobiernos, organismos y empresas virtuosas, de ahí la necesidad de educar y formar personas en la virtud para poder aspirar a un mejor Estado y a un mejor país.
¿No lo cree así, amable lector?