Sueño.

Es el que desde hace varios días no ha podido conciliar Raúl Villanueva Argüelles, luego del “jalón de orejas” que le propinó el mismísimo secretario general de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Gustavo Adolfo Arballo Luján, en una relampagueante visita que realizó a Playa del Carmen para, supuestamente, supervisar las obras de lo que será “La Casa del Constructor”.

Y es que pese a sus esfuerzos por que dicho encuentro se mantuviera en “secreto” y lo más lejos posible de Chetumal, datos recabados por los reporteros de esta Casa Editora confirmaron que el mismo no tuvo algo de “cordial” para el actual dirigente de la CMIC en la entidad, ya que el “enviado” arriba citado, el cual se hizo acompañar del vicepresidente de Delegaciones y Seguridad Social, Eduardo Ramírez Leal, fue contundente al advertirle que, a la voz de ya, deberá encontrar una solución al escándalo que ha provocado a últimas fechas con sus “préstamos especiales” y la defensa oficiosa de su antecesor, Roger Espinosa Rodríguez, o de lo contrario será “renunciado” inmediatamente.
En este sentido, los distinguidos visitantes también fueron claros al señalar que la directiva de la cual forman parte está sumamente inquieta, por no decir iracunda, ante lo que ha sucedido, ya que lejos de conducirse con transparencia y honradez cabal, el susodicho ha puesto en tela de juicio el prestigio y calidad moral de un organismo cúpula del sector empresarial que, por su propia naturaleza, no puede andar de boca en boca.
Al respecto, se sabe que otro de los puntos medulares en dicha reunión, además de la posibilidad de que la delegación quintanarroense, ante la “pachanga” en que está inmersa, se convierta en una simple representación de la de Yucatán, fue el robo de 150 mil pesos que se atribuye a la subgerente administrativa, Magdalena Ojeda Calderón, a quien habrían dado un “ultimátum” para que devuelva ese dinero antes de ser cesada del cargo, tal y como lo ordena el reglamento interno de la Cámara a nivel nacional.
Con base en lo anterior, y una vez que se han puesto los puntos sobre las “íes”, bueno será que Villanueva Argüelles asuma su responsabilidad como tal y siente los pies sobre la tierra, más aún cuando, de acuerdo con lo que se ha observado, todo parece indicar que sus días al frente de la CMIC en Quintana Roo están contados.
¿No lo cree así, amable lector?