Referente.

Es el que sin duda continúa siendo Quintana Roo a niveles nacional y regional en lo que al manejo de desastres naturales se refiere, al contar con programas institucionales que no sólo están orientados a proteger la integridad física de la población ante el embate de cualquier fenómeno hidrometeorológico, sino también a enraizar aún más esa cultura de la prevención que tantas vidas ha salvado en la entidad a lo largo de los últimos años.

Y es que en el marco de la celebración del “Día Nacional de la Protección Civil”, justo es reconocer los logros que se han alcanzado a lo largo y ancho del territorio estatal, con base en un trabajo coordinado que lo mismo incluye la organización de brigadas, simulacros y la atención inmediata a personas en riesgo, que un conjunto de albergues que se activa de manera inmediata antes, durante y después de una contingencia, lo cual, sin lugar a dudas, ha sido motivo de un amplio reconocimiento, pero sobre todo ha permitido garantizar la seguridad de todos los que aquí habitan y de quienes nos visitan.
En este sentido, no se puede perder de vista que, tal y como en su momento lo puso de manifiesto el jefe del Ejecutivo estatal en su Tercer Informe de Gobierno, las acciones que se han realizado si bien han permitido ampliar la capacidad de respuesta de las autoridades, también han propiciado una notable disminución en las emergencias que pudieran presentarse, al mantenerse un estricto seguimiento del llamado “Sistema de Alerta Temprana”, amén de las asesorías que se han brindado en materia de autoprotección e información preventiva en los medios de comunicación y en las redes sociales.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que hoy se dispone de 377 unidades internas de prevención en dependencias del Gobierno de la República, del Estado y empresas privadas, además de que se han capacitado 14 mil 640 personas en prevención, auxilio y recuperación en caso de siniestro o desastre.
Con base en lo anterior, no queda más que señalar que en esta conmemoración, los quintanarroenses tienen muchos motivos de satisfacción, pero también la imperiosa necesidad de no bajar la guardia para mantenerse como un ejemplo a seguir y, mejor aún, continuar haciendo frente con éxito a los caprichos de la Naturaleza.
¿No lo cree así, amable lector?