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Seguridad, prioridad

 Remberto ratifica firme compromiso

 

Cecilia SOLIS


BENITO JUAREZ, 8 de septiembre.- “En el Ayuntamiento de Benito Juárez estamos trabajando para asegurar la integridad física y moral de los ciudadanos, con acciones que se aplican en estricto apego al respeto de los derechos humanos y garantías

individuales, reteniendo y custodiando a quienes incurren en incumplimiento del Bando de Gobierno y Policía del municipio”, destacó el presidente municipal, Remberto Estrada Barba.
Lo anterior, al hacer un recuento de los servicios que se aplican en el Centro de Retención y Sanciones Administrativas, mejor conocido como “El Torito”, en este caso, informó que a la fecha se han retenido en celdas a 45 mil 301 infractores normales, de los cuales alrededor de 13 mil 600 fueron favorecidos con trabajo comunitario o labor social en beneficio de la comunidad.
Entre las faltas más recurrentes al orden público, de acuerdo al artículo 532 del reglamento antes mencionado son el perturbar el orden público y escandalizar en la vía pública, así como ingerir bebidas alcohólicas, consumir drogas o inhalar solventes en cualquier lugar público o transitar en éstos, bajo los efectos del alcohol, psicotrópicos, solventes o cualquier otra sustancia que produzca efectos similares.
Destacó que como resultado del programa de Alcoholimetría que se aplica, principalmente, los fines de semana a lo largo de la ciudad, fueron trasladados a las instalaciones de este recinto un total de siete mil 894 infractores, que no pasaron las pruebas correspondientes, además que se redujo en más del 20 por ciento la ocurrencia de accidentes viales en el último año.
“El objetivo de este importante programa es preservar la vida y la integridad física de los benitojuarenses, así como de los miles de visitantes, a través de medidas que permitan que haya un consumo responsable, y desmotivar a que las personas que pretenden conducir algún vehículo en estado de ebriedad”, resaltó.
La primera autoridad en Benito Juárez aseguró que estas acciones se llevan a cabo con total responsabilidad y ética profesional, buscando siempre el bienestar del infractor mientras cumple con su sentencia, además de que se les imparten pláticas de concientización y se aplica un programa alimentario.