Miércoles, 25 de Julio de 2012 19:42
Paloma WONG

Tulum es la única zona arqueológica de Quintana Roo que ha sido modificada estructuralmente por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), informó el delegado sindical del Instituto en el Sur de Quintana Roo, Jaime Garduño Argueta, ya que le introdujeron el espectáculo de luz y sonido, senderos y habilitaron la playa para los turistas, a pesar de que las zonas arqueológicas no son playas para los bañistas.
A partir de este martes, activistas y arqueólogos del INAH iniciaron una movilización a nivel nacional para evitar que los propios funcionarios federales continúen destruyendo el patrimonio arqueológico e histórico del país. La manera de protestar será mediante el cierre de algunos museos, centros de trabajo, zonas arqueológicas y monumentos históricos, principalmente de aquellos significativos.
En este sentido, el entrevistado mencionó que durante los últimos cinco años la administración de Alfonso de María y Campos, director general del Instituto, con anuencia de los titulares de la SEP y la Presidencia de la República, han agudizado la política neoliberal en la institución. Esto ha significado eliminar el carácter social del INAH y de los bienes nacionales arqueológicos e históricos, -que son de uso común y dominio público, fuentes primigenias del conocimiento de nuestras historias, así como fundamento de los orgullos locales, regionales y nacionales-.
Dos ejemplos son la construcción de un museo de sitio dentro de la zona arqueológica y sobre una plataforma prehispánica de la antigua ciudad de Tzintzutzán, en Michoacán.
Además del cambio de simbolismo de los fuertes de Loreto y Guadalupe, cuya función específica se centra en los cívico-históricos a través de la defensa de la Nación con la famosa batalla del 5 de mayo de 1862 en contra de los franceses. Este simbolismo se cambia por lo religioso, principalmente en relación a la virgen de Loreto.
Otro de los puntos de inconformidad es la privatización de espacios públicos para la construcción de una techumbre, estacionamientos y cafeterías. Sin dejar atrás la creación de espectáculos de luz y sonido, así como la presentación de artistas nacionales e internacionales en sitios arqueológicos que sólo han afectado a las antiguas ciudades prehispánicas.
En el caso de Quintana Roo, las modificaciones realizas a los vestigios arqueológicos de Tulum para su explotación comercial, han afectado su autenticidad, debido a que se le introdujeron el espectáculo de luz y sonido, senderos y habilitaron la playa para los turistas, a pesar de que las zonas arqueológicas no son playas para los bañistas, acciones que violentan la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos.
Y es que estos cambios han sido efectuados a lo largo de nueve años, mismos que han sido documentados en el entorno de este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad.
“Estas acciones han afectado al sitio, y desde luego nosotros estamos pugnando porque a los restos arqueológicos en general se les tenga respeto, porque todos esos son símbolos importantes para nuestra identidad nacional”, comentó.
Y es que estos son algunos de los múltiples casos emblemáticos del actuar omiso de los funcionarios del INAH, en relación con los bienes nacionales arqueológicos e históricos. El único soporte de esas obras de construcción es el autoritarismo que se sustenta en la más amplia impunidad que han sembrado en los últimos sexenios.
Por lo tanto, Garduño Argueta dijo que solicitarán la cancelación inmediata de las obras en Tzintzutzán, en Michoacán, la recuperación tanto del carácter público de los fuertes de Loreto y Guadalupe, así como su significado y sentido cívico-histórico. La revisión exhaustiva, junto con la Auditoría Superior de la Federación del ejercicio presupuestal del INAH 2006-2012, y en consecuencia, la destitución de Alfonso de María y Campos, Nelly Robles García, coordinadora nacional de Arqueología del Instituto.
Así como los coordinadores, delegados o directores de los centros que han violentado la Ley Orgánica y la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, además de la reestructuración del consejo de arqueología del INAH, con el fin de que adquieran un carácter académico y actúen con estricto apego a la legislación vigente.