Domingo, 02 de Enero de 2011 00:00

Abraham COHUO UICAB
“Le di más puñaladas que los besos que pudo haberle dado su madre”, expresó a bocajarro Cesáreo Ricárdez Jiménez, prófugo desde hace ocho años por el homicidio de Armando Jiménez Velasco, ocurrido en la comunidad de Sabidos.
Después de una labor de inteligencia de cinco días, los elementos del grupo de Aprehensiones de la Policía Judicial, al mando de Juan Mora Hernández, lograron ubicar y detener a Cesáreo Ricárdez Jiménez cuando éste se encontraba ingiriendo bebidas embriagantes afuera de un domicilio de la comunidad de Sabidos.
“Me buscó (Armando Jiménez) y me encontró. Yo le dije que no se metiera conmigo, que no quería tener problemas, pero él no lo entendió”, dijo el detenido.
Recordó que hace ocho años, el hoy occiso junto con otro sujeto lo interceptaron cuando caminaba por las calles de Sabidos y lo amenazaron de muerte con un machete, sin saber el porqué.
“Les dije que me dieran chance de jalar un fierro (machete) para que me defendiera, pero me soltaron y me dejaron ir ese día. A la mañana siguiente me fue a buscar a una casa donde estaba colando el piso, cuando lo vi tomé una navaja y le di más puñaladas que los besos que le pudo haber dado su madre”, señaló Ricárdez Jiménez.
El detenido señaló que hasta el día de hoy ignora el motivo de la agresión inicial, que recuerda que sólo se defendió de su agresor, y que el otro sujeto que también lo amenazo de muerte, de quien no recuerda el nombre, se encuentra en el Cereso de esta capital.
“Está enjaulado, y si me busca también me va a encontrar”, acotó el detenido.
La Procuraduría informó que la detención del supuesto homicida fue con base en una orden de aprehensión emitida por el juez Primero Penal de Chetumal, con base en la causa penal 322/2002, y aunque desde ese año se contaba con el mandamiento judicial, no se había podido cumplimentar, pues Cesáreo Ricárdez se había refugiado en Tabasco.