Domingo, 02 de Enero de 2011 00:00
Gabriel ALCOCER
CANCUN, BJ, 1 de enero.- Un vendedor de “hot dogs”, de 27 años, quien logró escapar de una vivienda de la colonia El Pedregal, luego de haber sido torturado y mutilado del dedo chico del pie izquierdo, dijo a los agentes judiciales que fue privado de su libertad por tres sujetos que pretendieron cobrarle dos mil pesos que le debe a la dueña de un bar.
El agraviado, Enrique Arias Ojeda, de 27 años, fue auxiliado por los vecinos de esa colonia alrededor de las 18:00 horas de ayer, y momentos después, paramédicos de la Cruz Roja lo trasladaron el Hospital General.
El reporte médico señaló que presenta la mutilación del dedo chico del pie izquierdo, una fisura en el cráneo y múltiples golpes en diversas partes del cuerpo.
Arias Ojeda mencionó a los agentes judiciales que a las 07:00 horas de ayer estaba con su familia en su domicilio, ubicado en la Región 219, donde tres sujetos llegaron a cobrarle dos mil pesos que tiene como deuda con la dueña del bar Copacabana.
Reconoció a uno de sus agresores como David Olmos, alias “Fumanchú”, quien laboró como mesero de ese bar.
Los tres sujetos le pidieron que cooperara y accedió a subir al automóvil tipo Matiz, en el que habían llegado, pero empezó a forcejear con ellos, cuando llegaron al estacionamiento de un supermercado en la avenida Talleres, en la Región 100.
Arias Ojeda fue sometido y encintado de las manos y del rostro, para después ser llevado a una vivienda en la colonia El Pedregal.
El agraviado dijo haber escuchado que llegaron otros dos sujetos a ese domicilio y éstos dijeron que le iban a cortar un dedo. “Porque me había pasado de cabrón”, agregó.
El vendedor de “perros calientes” manifestó que sintió cómo le amputaron el dedo chico del pie izquierdo, luego le pegaron con una tabla en los glúteos y le dieron cachazos con una pistola en la cabeza.
A las 18:00 horas notó que sus captores lo dejaron solo y aprovechó ese momento para escapar.
Al ser entrevistado por los agentes judiciales, Arias Ojeda reconoció que laboró durante algún tiempo como mesero del bar Copacabana y que dejó un adeudo con la dueña de dos mil 500 pesos, pero ya había devuelto 500 pesos.
Confesó además que era adicto a las drogas, pero que desde hace un mes se retiró de ese vicio y para subsistir empezó a vender “hot dogs” en un puesto ambulante.
La Policía Judicial del Estado inició las investigaciones y no descartó que ese levantón y acto de tortura tenga relación con una deuda por la venta de drogas.