Sábado, 16 de Junio de 2012 01:00
La que sin lugar a dudas le sonreiría a los trabajadores al servicio del Estado, de llegar Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República, toda vez que, como lo ha señalado oportunamente, acabaría de tajo con la estrechez económica a la que han sido sometidas entidades como Quintana Roo, por el simple hecho de contar con autoridades emanadas de partidos distintos al de Acción Nacional.
Lo anterior viene a colación ante el compromiso que ha establecido el mexiquense de fortalecer las finanzas de los Gobiernos estatales otorgándoles los recursos que realmente les corresponden por concepto de participaciones federales, de manera que puedan atender con creces las necesidades de los diversos sectores de la población y a su vez cumplir con los compromisos que han establecido con su planta laboral, mejorando sustancialmente sus salarios y prestaciones.
En este sentido, tal y como ayer lo dejó en claro el candidato del tricolor al Senado de la República, Félix González Canto, durante una multitudinaria reunión con mujeres –de la cual damos cuenta en la página 5 de la sección que tiene usted en sus manos-, es innegable que el revanchismo financiero que ha mostrado en los últimos 12 años el Ejecutivo Federal contra las administraciones estatales emanadas del PRI, no sólo ha orillado a éstas a tomar decisiones muy difíciles para poder responder a las expectativas de sus gobernados, sino que ha obligado a los burócratas a “apechugar” en sus justas demandas, ante la imprescindible racionalidad que se ha dispuesto en el ejercicio de los recursos públicos.
Al respecto, como también lo subrayó el abanderado del Revolucionario Institucional a la Cámara alta, se hace imperante que, de una vez por todas, con Peña Nieto se ponga fin a esa inequidad financiera que afecta severamente los planes y proyectos que se tienen en materia de salud, educación, vivienda digna, empleo y bienestar social, de manera que las entidades federativas, particularmente Quintana Roo, puedan alcanzar su máximo crecimiento en todos los ámbitos e, insistimos, quienes hoy constituyen el “corazón” y el “alma” del actuar gubernamental, puedan acceder a una mejor calidad de vida.
Con base en lo anterior, no se puede menos que reconocer que el próximo uno de julio, los trabajadores en general, ya no sólo los que hoy forman parte de la estructura de Gobierno, deberán razonar muy bien su voto, ya que está en juego ese México de oportunidades, de superación y de empleos mejor remunerados que por mucho tiempo han esperado y que a la fecha les ha sido negado por quienes han hecho del ejercicio del poder una constante para castigar los bolsillos de quienes piensan diferente en todos los rincones del país.
¿No lo cree así, amable lector?
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